Siguiendo con el proyecto modernizador en educación incluyo ahora el texto completo del denominado Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, suscrito el 18 de mayo de 1992. Recuerdo como antecedente la lectura del texto de Gilberto Guevara Niebla "El malestar educativo" publicado en la revista Nexos n. 170 febrero de 1992, pp. 21-36 Artículo al que pueden acceder consultando el archivo digital de la mencionada revista.
Va pues el texto del ANMEB por sus siglas. Buen inicio de semana.
Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica*
I.Introducción
El desarrollo al que aspiramos los mexicanos entraña fortalecer la soberanía y la presencia de nuestro país en el mundo, una economía nacional en crecimiento y con estabilidad, y una organización social fincada en la democracia, la libertad y la justicia. Estos son objetivos que exigen una educación de alta calidad, con carácter nacional y con capacidad institucional que asegure niveles educativos suficientes para toda la población. Asimismo, precisan la reafirmación y el acrecentamiento del compromiso del Estado mexicano con la educación pública. Este documento contiene el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica que suscriben el Gobierno Federal, los gobiernos de cada una de las entidades federativas de la República Mexicana y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. La estrategia de modernización del país y la reforma del Estado requieren que se aceleren los cambios en el orden educativo. Al igual que en las otras esferas de la vida nacional, este trabajo implica una nueva relación entre el Estado y la sociedad y de los niveles de gobierno entre sí y supone, en general, una participación más intensa de la sociedad en el campo de la educación. En esta articulación moderna del Estado y la sociedad, los vínculos entre escuela y comunidad adquieren una importancia especial. De acuerdo con el legado de nuestro liberalismo social, la educación debe concebirse como pilar del desarrollo integral del país. El liberalismo social ofrece las pautas de una educación pública de calidad, que prepare a los mexicanos para el desarrollo, la libertad y la justicia. Es indispensable, entonces, consolidar un sistema educativo nacional con responsabilidades afines a nuestro federalismo, con contenidos educativos pertinentes a la formación de mejores ciudadanos. La modernización hace necesario transformar la estructura, consolidar la planta física y fortalecer las fuentes de financiamiento de la acción educativa. Es indispensable propiciar las condiciones para un acercamiento provechoso entre los gobiernos locales, la escuela y la vida comunitaria que la rodea. En esta tarea habrán de desempeñar un papel esencial tanto los maestros y su organización gremial, como los padres de familia.
*Suscrito el 18 de mayo de 1992 por el Secretario de Educación Pública, Ernesto Zedillo Ponce de León, los gobernadores de las 31 entidades federativas, la Secretaria General del SNTE, Profra. Elba Esther Gordillo y como testigo de honor, el Presidente, Carlos Salinas de Gortari.
El Gobierno Federal, los gobiernos estatales, el magisterio nacional y la sociedad se proponen transformar el sistema de educación básica –preescolar, primaria y secundaria- con el propósito de asegurar a los niños y jóvenes una educación que les forme como ciudadanos de una comunidad democrática, que les proporcione conocimientos y capacidad para elevar la productividad nacional, que ensanche las oportunidades de movilidad social y promoción económica de los individuos, y que, en general, eleve los niveles de calidad de vida de los educandos y de la sociedad en su conjunto.
Este Acuerdo Nacional se concentra en la educación básica. Esta comprende los ciclos fundamentales en la instrucción y formación de los educandos, preparatorios para acceder a ciclos medios y superiores. En ellos se imparte el conjunto de conocimientos esenciales que todo ciudadano debe recibir. A las consideraciones, medidas y programas que contiene este Acuerdo se ha añadido la educación normal porque es la que capacita y forma el personal docente de los ciclos de educación básica. La evidencia histórica y las experiencias recientes demuestran que la correlación entre una educación básica de calidad y la posibilidad de desarrollo es muy fuerte. La educación básica impulsa la capacidad productiva de una sociedad y mejora sus instituciones económicas, sociales, políticas y científicas, puesto que contribuye decisivamente a fortalecer la unidad nacional y a consolidar la cohesión social, a promover una más equitativa distribución del ingreso, a fomentar hábitos más racionales de consumo, a enaltecer el respeto a los derechos humanos, en particular el aprecio a la posición de la mujer y de los niños en la comunidad, y a facilitar la adaptación social al cambio tecnológico. Además, una buena educación básica genera niveles más altos de empleo bien remunerado, una mayor productividad agrícola e industrial, y mejores condiciones generales de alimentación y de salud, y actitudes cívicas más positivas solidarias.
El Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica recoge el compromiso del Gobierno Federal, de los gobiernos estatales de la República y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, de unirse en un gran esfuerzo que extienda la cobertura de los servicios educativos y eleve la calidad de la educación a través de una estrategia que atiende a la herencia educativa del México del siglo veinte, que pondera con realismo los retos actuales de la educación, que compromete recursos presupuestales crecientes para la educación pública, y que se propone la reorganización del sistema educativo, la reformulación de los contenidos y materiales educativos, y la revaloración de la función magisterial.
II.Antecedentes
La educación es ámbito decisivo para el futuro de la Nación. La acción educativa del gobierno y de la sociedad es una de nuestras grandes prioridades. Existe un claro consenso acerca de la necesidad de transformar el sistema educativo. Ese reclamo social, extendido tanto en la geografía del país como entre los sectores de la sociedad, es por una educación de calidad. La aspiración es esencial, además, para cumplir cabalmente con el Artículo Tercero Constitucional cuyo mandato es por una cobertura suficiente, una mejoría constante en la calidad de la educación a partir de la obligatoriedad de la primaria, el carácter laico y gratuito de la que imparte el Estado, su dimensión nacional y su sustento en el progreso científico.
La vocación educativa de México ha significado una preocupación nacional, permanente y prioritaria desde la creación, en 1921, de la Secretaría de Educación Pública. Detrás de las demandas enarboladas en 1910 por democracia, igualdad y justicia, estuvo siempre el anhelo de oportunidades educativas. La estrategia en los primeros años de vida de la Secretaría de Educación Pública fue multiplicar escuelas, obtener un amplio concurso colectivo en las tareas educativas prioritarias, articular el esfuerzo de los estados y los municipios; en una palabra, diseñar una educación pública nacional.
En el lapso de siete décadas prácticamente se generalizó el ingreso de la educación primaria, se realizaron verdaderas cruzadas de alfabetización que llevaron las primeras letras a casi todos los rincones del país, se construyeron decenas de miles de escuelas, se crearon los libros de texto gratuitos, se amplió la educación secundaria y fueron establecidos centros de educación básica para adultos. También en ese periodo se multiplicó el número de facultades y centros de investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México, se abrieron universidades en todas las entidades de la República, y se inició el desarrollo de la educación tecnológica con la fundación del Instituto Politécnico Nacional. A lo largo y ancho del país han proliferado museos, salas de conciertos, galerías, teatros, casas de cultura, bibliotecas públicas e instalaciones deportivas.
Cada generación ha impreso a la tarea educativa el sello justo de su tiempo. De ahí que, con razón, hablemos de una auténtica hazaña educativa en el siglo veinte mexicano. Desde 1921, la educación pública ha sido fundamental en la construcción del país que hoy es México.
Las cifras de esta hazaña son impresionantes. De 1921 a la fecha se ha logrado un avance notable en la cobertura: la escolaridad promedio pasó de un grado a más de seis, el índice de analfabetos se redujo del 68 al 12.4 por ciento, uno de cada tres mexicanos está en la escuela y dos de cada tres niños tienen acceso a la enseñanza preescolar, la atención a la demanda en la primaria es de alrededor del 90 por ciento y cuatro de cada cinco egresados tienen acceso a la enseñanza secundaria. Se ha establecido una compleja red de modalidades y planteles en todos los niveles. En educación primaria están inscritos más de 14 millones de niños, y en secundaria más de 4 millones.
Tan sólo en los diecinueve años de vigencia de la actual Ley Federal de Educación, el número de alumnos pasó de 13.7 a casi 26 millones; el de maestros de 419 mil a poco más de un millón 100 mil, y el de planteles de 61 mil a más de 165 mil.
En esta hazaña educativa corresponde un mérito sobresaliente al magisterio nacional. Los maestros mexicanos del siglo veinte han dejado constancia de su dedicación, sus conocimientos y la nobleza de su labor. El maestro ha sido y deberá seguir siendo- el protagonista de la obra educativa del México moderno.
III. Los retos actuales de la educación
El gran esfuerzo educativo mexicano ha mostrado que es capaz de contender con los problemas de cobertura de la educación básica, incluso ante una demanda enormemente acrecentada por la dinámica demográfica. Sin embargo, con miras al nuevo milenio y ante los desafíos del mundo en que vivirán nuestros hijos, es preciso reconocer las limitaciones que está mostrando hoy el sistema educativo nacional.
No obstante los avances, el reto de la cobertura educativa subsiste. Los resultados del XI Censo General de Población y Vivienda, relativos al año de 1990, permiten apreciar limitaciones muy serias de la cobertura educacional en lo que se refiere a alfabetización, acceso a la primaria, retención y promedio de años de estudio, y esto acentuado con disparidades regionales muy marcadas.
La calidad de la educación básica es deficiente en que, por diversos motivos, no proporciona el conjunto adecuado de conocimientos, habilidades, capacidades y destrezas, actitudes y valores necesarios para el desenvolvimiento de los educandos y para que estén en condiciones de contribuir, efectivamente, a su propio progreso social y al desarrollo del país.
Muchas de las grandes tareas educativas de las generaciones de este siglo implicaron una concentración –y hasta una centralización- de esfuerzos. Hoy, el esquema fuertemente concentrado no corresponde con los imperativos de modernización. Debe cambiar, por lo tanto, para atender con eficacia las nuevas exigencias del desarrollo nacional. El sistema educativo en su conjunto muestra signos inequívocos de centralización y cargas burocráticas excesivas. Se ha distanciado crecientemente la autoridad de la escuela con el consiguiente deterioro de la gestión escolar, y se ha hecho más densa la red de procedimientos y trámites. La responsabilidad de la educación de niños y jóvenes no está siendo cabalmente compartida por la escuela, los padres de familia y la comunidad. En la práctica, prevalece una cierta ambigüedad en las atribuciones educativas que conciernen a los niveles de Gobierno Federal, estatal y municipal. En muchos sentidos, hemos llegado al agotamiento de un esquema de organización del sistema educativo trazado hace ya 70 años.
Sin embargo, sería erróneo atribuir la totalidad de los problemas del sistema educativo a la centralización. No debemos ignorar que, por razones muy diversas, durante varios años y hasta antes del inicio de la actual. Administración, las condiciones financieras del país causaron una prolongada escasez de recursos que limitó el quehacer educativo y erosionó los incentivos y la capacidad de motivar al magisterio nacional.
Para atender los retos educativos, es importante distinguir dos campos de acción: por una parte, aquél que, pese a ser ajeno al sistema educativo, incide fuertemente en su desempeño, y es el que comprende factores inherentes al desarrollo general del país que suelen contribuir a la eficacia del proceso educativo y que, a la vez, son influidos por él. Entre ellos destacan el nivel y el crecimiento del ingreso per capita, la distribución del ingreso nacional, al acceso a servicios básicos como salud, vivienda, energía eléctrica, agua potable, y calidad de la alimentación de niños y jóvenes. Por ello, toda la política económica y social del Estado mexicano tiene que estar llamada a colaborar decisivamente en el mejoramiento de la educación pública. El otro campo incluye los factores propiamente del sistema educativo, que son a los que se refiere este Acuerdo Nacional.
Las tareas educativas que debemos acometer demandan, en primer término, el sostenimiento de la política que, en años recientes, ha significado la asignación de recursos crecientes al sector de educación. Durante los primeros cuatro años de la presente Administración, el gasto en educación del Gobierno Federal se habrá incrementado en más del 70 por ciento, en términos reales. Algo semejante ha ocurrido con el gasto de los gobiernos estatales. La expansión del gasto público en la educación habrá de proseguir durante muchos años, hasta que se logre contar con el sistema educativo que demanda el desarrollo nacional. En este sentido, una política fundamental para lograr la modernización de la educación básica es el compromiso de los gobiernos federales y estatales de continuar incrementando, a tasas considerablemente superiores a las del crecimiento del producto interno bruto, su gasto en educación.
Si bien el aumento en los recursos es una condición necesaria para elevar la calidad del sistema educativo, no es, por sí mismo, condición suficiente. En efecto, una mayor disponibilidad de recursos significa la ampliación de la cobertura educativa, pero no implica necesariamente el mejoramiento en la calidad de la educación; incluso, su efecto en la cobertura puede ser insatisfactorio si los recursos se vierten a través de un sistema que los utilice inadecuadamente. Por ello, es indispensable que el aumento de recursos previstos para los próximos años, vaya acompañado de la aplicación de estrategia que tengan efectos favorables en los otros puntos neurálgicos del sistema educativo. Entre éstos, hay dos que, con base en la experiencia de México y otros países, revisten una enorme importancia para la calidad educativa, y que por tanto deben recibir atención prioritaria. Ellos son: los contenidos y materiales educativos, y la motivación y preparación del magisterio.
También es de gran importancia rectificar la tendencia manifiesta en los últimos años a reducir el número de días efectivos de clases en el año escolar. Como primer paso, a partir del próximo ciclo escolar se procurará un incremento equivalente por lo menos al diez por ciento en los días escolares efectivos, lo que puede lograrse evitando días sin clase distintos a los que fija el calendario escolar oficial.
Pero más recursos, más días efectivos de clase, programas idóneos, mejores libros de texto y maestros adecuadamente estimulados, podrían tener efectos imperceptibles en la cobertura y calidad educativa, si no se dan a través de un sistema que supere los obstáculos e ineficiencias del centralismo y la burocracia excesiva que aquejan al sistema educativo nacional. Por eso es importante que la otra línea fundamental de la estrategia sea la reorganización del sistema educativo.
Por lo anterior, este Acuerdo Nacional entraña, en primer lugar, el compromiso de reconocer en la educación uno de los campos decisivos para el porvenir de la Nación, así como reiterar la vigencia del concepto de educación nacional, labrado en el curso de nuestra historia, y del ejercicio de las facultades y atribuciones que competen a la Secretaría de Educación Pública para hacerlo efectivo. Dicho compromiso se expresa en continuar otorgándole a la educación la más alta prioridad en la asignación del gasto público. Se asume también el compromiso de atender, con sustento en una creciente canalización de recursos públicos, tres líneas fundamentales de estrategia para impartir una educación con cobertura suficiente y con calidad adecuada: la reorganización del sistema educativo, la reformulación de contenidos y materiales educativos, y la revaloración social de la función magisterial.
Este Acuerdo Nacional está inspirado por el propósito fundamental de elevar la calidad de la educación pública, pero los programas y acciones que aquí se formulan tendrán también el efecto de promover y mejorar la calidad de la educación que, con apego a las disposiciones vigentes, imparten los particulares. En efecto, del Acuerdo se derivarán planes y programas de estudio tendientes a una mayor calidad y, a través de mejores escuelas públicas, se establecerán referentes de una mayor jerarquía y competitividad educativa para la escuela privada.
IV. La reorganización del sistema educativo
Para llevar a cabo la reorganización del sistema educativo es indispensable consolidar un auténtico federalismo educativo y promover una nueva participación social en beneficio de la educación.
Federalismo educativo
Desde el Constituyente de 1824, y en afinidad con los postulados del liberalismo, el régimen federal ha sido la organización política natural de nuestro país para lograr, en la rica diversidad de sus regiones, la unidad nacional. Esta organización fue ratificada y enriquecida por la Constitución Política de 1917. en el siglo veinte el sistema federalista ha sido el medio para conjuntar objetivos, aglutinar fuerzas y cohesionar labores. En razón de estas virtudes políticas, recurrimos al federalismo para articular el esfuerzo y la responsabilidad de cada entidad federativa, de cada municipio y del Gobierno Federal, en nuestro propósito de alcanzar una educación básica de calidad.
Al igual que en otros tantos aspectos del proceso de modernización que recientemente hemos emprendido los mexicanos, gobierno y sociedad buscamos afianzar la plena vigencia del espíritu y la norma constitucional. La Constitución dispone que el Congreso de la Unión, con el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá las leyes necesarias destinadas a distribuir la función social educativa entre la Federación, los Estados y los Municipios. En cumplimiento de ese precepto constitucional, el Congreso de la Unión expidió, entre otras, la Ley Federal de Educación. En este marco jurídico expresamente se señala que la prestación de servicios educativos es una de las actividades de la función educativa en la que hay concurrencia de la Federación, los Estados y los Municipios. Consecuentemente se dispone que la Federación podrá celebrar con los estados y los municipios convenios para coordinar o unificar dichos servicios. Este Acuerdo Nacional fortalece la observancia del régimen legal existente ajustándose a la concurrencia de atribuciones previstas.
A fin de corregir el centralismo y burocratismo del sistema educativo, con fundamento en lo dispuesto por la Constitución General de la República y por la Ley Federal de Educación, el Gobierno Federal y los gobiernos de las entidades federativas de la República celebran en esta misma fecha convenios para concretar sus respectivas responsabilidades en la conducción y operación del sistema de educación básica y de educación normal.
De conformidad con dichos convenios y a partir de ahora, corresponderá a los gobiernos estatales encargarse de la dirección de los establecimientos educativos con los que la Secretaría de Educación Pública ha venido prestando, en cada estado y bajo todas sus modalidades y tipos, los servicios de educación preescolar, primaria, secundaria y para la formación de maestros, incluyendo la educación normal, la educación indígena y los de educación especial.
En consecuencia, el Ejecutivo Federal traspasa y el respectivo gobierno estatal recibe, los establecimientos escolares con todos los elementos de carácter técnico y administrativo, derechos y obligaciones, bienes muebles e inmuebles, con los que la Secretaría de Educación Pública venía prestando, en el estado respectivo, hasta esta fecha, los servicios educativos mencionados, así como los recursos financieros utilizados en su operación.
La transferencia referida no implica de modo alguno la desatención de la educación pública por parte del Gobierno Federal, El Ejecutivo Federal vigilará en toda la República el cumplimiento del Artículo Tercero Constitucional, así como la Ley Federal de Educación y sus disposiciones reglamentarias; asegurará el carácter nacional de la educación y, en general, ejercerá las demás atribuciones que le confieren los ordenamientos aplicables. Es importante destacar que el carácter nacional de la educación se asegura principalmente a través de una normatividad que sea observada y aplicada de manera efectiva en todo el territorio del país. En tal virtud, el Ejecutivo Federal promoverá y programará la extensión y las modalidades del sistema educativo nacional, formulará para toda la República los planes y programas para la educación preescolar, primaria, secundaria y normal, autorizará el uso de material educativo para los niveles de educación citados, mantendrá actualizados y elaborará los libros de texto gratuitos para la educación primaria, propiciará el desarrollo educativo armónico entre las entidades federativas, concertará con éstas las acciones necesarias para reducir y superar disparidades y dará atención prioritaria a aquellas regiones con importantes rezagos educativos, establecerá procedimientos de evaluación del sistema educativo nacional, promoverá los servicios educativos que faciliten a los educadores su formación y constante perfeccionamiento, fomentará permanentemente la investigación que permita la innovación educativa.
La autoridad educativa nacional se fortalecerá ejerciendo la función compensatoria entre estados y regiones que nuestros ordenamientos y tradiciones asignan al Gobierno Federal. Así, dicha autoridad velará porque se destinen recursos relativamente mayores a aquellas entidades con limitaciones y carencias más acusadas. De igual modo, la autoridad nacional seguirá diseñando y ejecutando programas especiales que permitan elevar los niveles educativos en las zonas desfavorecidas o en aquéllas cuya situación educativa es crítica. Se hará un esfuerzo significativo en programas que mejoren la eficiencia terminal de la educación primaria y reduzcan el analfabetismo en las zonas y entre los grupos de mayor atraso educativo. A fin de ejercer mejor su función compensatoria, el Gobierno Federal conservará la dirección y operación de los programas más estrechamente vinculados a ella.
El Ejecutivo Federal se compromete a transferir recursos suficientes para que cada gobierno estatal se encuentre en condiciones de elevar la calidad y cobertura del servicio de educación a su cargo, que hacerse cargo de la dirección de los planteles que recibe, de fortalecer el sistema educativo de la entidad federativa, y cumplir con los otros compromisos que adquiere en este Acuerdo Nacional. Así mismo convendrá con aquellos gobiernos estatales que hasta ahora han aportado recursos modestos a la educación, en que incrementen su gasto educativo a fin de que guarden una situación más equitativa respecto a los estados que, teniendo un nivel similar de desarrollo, ya dedican una proporción más significativa de sus presupuestos a la educación.
Cada gobierno estatal, por conducto de su dependencia u organismo competente, sustituirá al titular de la Secretaría de Educación Pública en las relaciones jurídicas existentes con los trabajadores adscritos a los planteles y demás servicios que se incorporan al sistema educativo estatal. Asimismo, los gobiernos estatales, por conducto de su autoridad competente, reconocerán y proveerán lo necesario para respetar íntegramente todos los derechos laborales de los trabajadores antes mencionados. Los gobiernos estatales garantizan que los citados derechos laborales serán plenamente respetados. Por su parte, el Ejecutivo Federal queda obligado con la responsabilidad solidaria en los términos de ley. De igual modo, las prestaciones derivadas del régimen de seguridad social de los trabajadores que se incorporen a los sistemas educativos estatales, permanecerán vigentes y no sufrirán modificación alguna en perjuicio de ellos.
Los gobiernos de los estados reconocen al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación como el titular de las relaciones laborales colectivas de los trabajadores de base que prestan sus servicios en los establecimientos y unidades administrativas que se incorporan al sistema educativo estatal.
Al convenirse la transferencia aludida, el Gobierno Federal no se desprende de ninguna de las responsabilidades que, conforme a la Ley, están a su cargo. Por el contrario, mediante este Acuerdo Nacional se facilita el cabal cumplimiento de dichas responsabilidades y quedan establecidas las condiciones para cumplir con otras, así como para ejercer de mejor manera sus facultades exclusivas. En observancia del artículo 30 de la Ley Federal de Educación, la Secretaría de Educación Pública continuará a cargo de la dirección y operación de los planteles de educación básica y de formación de maestros en el Distrito Federal. Corresponde, por tanto, a dicha Secretaría ejecutar en el Distrito Federal las acciones convenidas en este Acuerdo.
En lo que concierne a los estados, no adquieren nuevas funciones que actualmente no tengan conforme a la Ley. La transferencia convenida propiciará que realicen actividades de la función educativa que la Ley señala como concurrentes y que hasta ahora, en algunos casos, no han realizado por falta de una delimitación precisa de responsabilidades. Asimismo, será responsabilidad del gobierno estatal proponer a la Secretaría de Educación Pública el diseño de los contenidos regionales y su adecuada inclusión en los planes de estudio. Los aspectos regionales de los contenidos educativos deberán asegurar que los estudiantes adquieran un mejor conocimiento de la historia y geografía, la diversidad ecológica, las costumbres y tradiciones del estado correspondiente. Al igual que en el caso del Gobierno Federal, todas las responsabilidades que el Acuerdo Nacional y los respectivos convenios asignan a cargo de los estados, tienen fundamento en artículos de la Ley. Al aprovechar nuestra organización federalista para una plena concurrencia de los niveles de gobierno en el esfuerzo educativo, se fijan condiciones para una participación más dinámica y comprometida de los municipios –base de la organización política de la Nación-. Con ello se logrará animar un más amplio concurso comunitario en la escuela, ejercer un control social más eficaz sobre la calidad de la educación, y responder consensualmente a los problemas y necesidades más inmediatos de la escuela. De ahí que, en los términos de este Acuerdo Nacional, se conviene en involucrar a los municipios en las tareas educativas del futuro y en promover la creación de concejos municipales de educación, a fin de que exista un órgano que apoye y fomente de manera eficaz la educación en cada localidad. Los gobiernos estatales harán lo conducente para que, cada vez mayor grado, los municipios estén directamente encargados de dar mantenimiento y equipamiento a las escuelas sirviéndose de los recursos que, al efecto, reciban del gobierno estatal y atendiendo a las recomendaciones de dichos concejos municipales.
La nueva participación social
Un federalismo educativo fortalecido y una apropiada participación social generarán un nuevo sistema que impulsará decisivamente la calidad de la educación. La magnitud y la trascendencia de la obra educativa que reclama el futuro de México entraña la participación de cuantos intervienen en los procesos educativos: los maestros, los alumnos, los padres de familia, los directivos escolares y las autoridades de las distintas esferas de gobierno.
Existe amplia constancia de que es aconsejable propiciar un mayor equilibrio en la participación de los diversos actores del quehacer educativo. Cada comunidad, y la sociedad en su conjunto, deben participar en forma activa y creadora en lo que conciernen a la educación y, particularmente, en el sistema educativo del país. Para lograr este propósito, es indispensable fortalecer la capacidad de organización y la participación en la base del sistema –la escuela misma-, de los maestros, los padres de familia y los alumnos.
Articular una vinculación más estrecha entre el sistema educativo y la comunidad ofrece indudables ventajas. En primer lugar, la participación de la comunidad en las tareas educativas permitirá desplegar la energía social para un decidido enriquecimiento de la educación. En segundo lugar, eliminará la intermediación burocrática entre todos los actores del proceso educativo; esto es, redundará en una comunicación más directa y fluida entre alumno, maestro, escuela y comunidad.
En los términos que fija la Ley Federal de Educación, y salvaguardando los contenidos y los aspectos técnicos del proceso educativo, es conveniente estimular la participación individual y colectiva de los padres de familia. Así podremos lograr mejores resultados educativos, una mejor comprensión y un respaldo más efectivo de los padres hacia la labor del maestro y la escuela, la detección y solución de problemas especiales derivados de la asistenta, aprendizajes atípicos, problemas de salud, etcétera. Al contribuir más los padres de familia en el aprendizaje de sus hijos y en algunos asuntos no técnicos de la vida escolar, se tiende una red social de interés, motivación y participación prepositiva en torno al proceso educativo de los hijos. Esa red redundará en un mejor aprovechamiento escolar de los alumnos y en el fortalecimiento del carácter integral de la educación.
Por último, al impulsar la participación social en el quehacer educativo se propicia una mayor atención de la comunidad en el correcto funcionamiento de la escuela, sus instalaciones, su mobiliario, el material didáctico deque disponen sus maestros, y el cumplimiento de los planes y programas de estudio. De hecho, una mayor cercanía de la comunidad con la escuela fomenta formas de apoyo horizontal entre las familias que coadyuva a reducir los índices de reprobación y deserción de los niños de la propia comunidad, del barrio o del poblado. En este sentido, una más amplia participación social en la educación generará niveles más altos de información acerca del quehacer educativo, avivará el interés familiar y comunitario por el desempeño escolar, y se traducirá en una verdadera contraloría social -no coercitiva, sino persuasiva y propositiva- de la educación.
En consecuencia, mediante este Acuerdo Nacional se comprometen las voluntades de los signatarios así como de sus representados, para fortalecer los ámbitos y niveles de participación de la comunidad en las labores cotidianas de educación y en la reorganización del sistema escolar. Este sistema habrá de poseer una estructura que parta de la escuela, el espacio de interacción cotidiana del maestro, el alumno y los padres de familia, y se extienda a la comunidad municipal primero, hacia la entidad federativa después, y por último, al conjunto de la Federación. La nueva estructura organizativa implica el cumplimiento de responsabilidades, el uso de recursos, la correspondencia con los niveles de gobierno emanados del régimen federal, y la creación de figuras colegiadas –consejos escolares, municipales y estatales- en la que estén representados el maestro, los padres de familia, la comunidad y la autoridad. Implica también funciones de gestión ante otras autoridades, colaboración y apoyo. En ningún caso, dichos cuerpos colegiados duplicarán o invadirán las atribuciones que correspondan a los consejos técnicos, que por Ley deben existir en las escuelas y que serán fortalecidos a partir de este Acuerdo.
V. Reformulación de los contenidos y materiales educativos
Los planes y programas de estudio de los ciclos que corresponden a la educación básica, tienen casi ya veinte años de haber entrado en vigor y, durante ese lapso, han sido sometidos sólo a reformas esporádicas y fragmentarias. Dichos planes y programas fueron resultado de un esfuerzo muy meritorio y, en muchos aspectos, ciertamente exitosos. Sin embargo, hoy muestran deficiencias que han sido señaladas por maestros, padres de familia, miembros de la comunidad científica, la Secretaría de Educación Pública, así como por los estudios y propuestas Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
Para atender la exigencia generalizada de mayor calidad, es preciso definir con claridad lo que, en el mundo de hoy y ante los retos del porvenir, constituye una educación básica de calidad, a fin de formular una política educativa y determinar las acciones del gobierno y la sociedad que permitan alcanzar nuestros objetivos. En este sentido, existe un amplio consenso acerca de que es aconsejable concentrar el plan de estudios de la educación primaria en aquellos conocimientos verdaderamente esenciales.
El fundamento de la educación básica está constituido por la lectura, la escritura y las matemáticas, habilidades que, asimiladas elemental pero firmemente, permiten seguir aprendiendo durante toda la vida y dan al hombre los soportes racionales para la reflexión. En un segundo plano, todo niño debe adquirir un conocimiento suficiente de las dimensiones naturales y sociales del medio en que habrá de vivir así como de su persona. En ello, destacan por su importancia, la salud, la nutrición, la protección del medio ambiente y nociones sobre distintas formas de trabajo. Asimismo, es preciso que el educando comience a comprender los principios éticos y las aptitudes que lo preparan para una participación creativa y constructiva en la sociedad moderna. Esto supone conocer las características de la identidad nacional y el alcance de los derechos y obligaciones del individuo, así como una primera información sobre la organización política y las instituciones del país. Una educación básica procura, también, un nivel cultural afín a nuestra civilización y a la historia nacional, y forma la personalidad fundándola en valores como la honradez, el respeto, la confianza y la solidaridad, que son indispensables para una convivencia pacífica, democrática y productiva.
Estos criterios normarán una reforma integral de los contenidos y materiales educativos que habrá de traducirse en la renovación total de programas de estudio y libros de texto para el ciclo escolar 1993-1994. la implantación de esta reforma culminará hasta septiembre de 1993 por diversas razones, como por ejemplo que prácticamente la totalidad de los libros de texto gratuito para el año lectivo 1992-1993 se hallaban impresos desde inicios del presente año.
En la educación preescolar sí es posible implantar una reforma casi completa desde el próximo año escolar. De conformidad con los resultados de un diagnóstico pertinente, de la consulta nacional y las opiniones del magisterio, se ha diseñado un nuevo programa cuyas características se puedan resumir en que ofrece una mejor articulación con los ciclos subsecuentes, toma en cuenta la idiosincrasia del niño mexicano, considera tanto las necesidades nacionales como las particulares de cada región y organiza mejor los contenidos para un avance gradual y sistemático en el conocimiento, y aprovecha la participación de los padres de familia y la comunidad en la educación. La aplicación del programa comprende acciones de capacitación en las entidades federativas, distribución de materiales de apoyo para los niños, maestros, directivos y padres de familia, y la puesta enmarca de mecanismos de seguimiento y evaluación de la práctica docente y el desempeño educativo en los jardines de niños.
En cuanto a la primaria y secundaria, la mejora de su calidad no puede esperar a la reforma integral. Existe la urgencia compartida por gobierno, maestros, padres de familia y la sociedad en su conjunto, de actuar con celeridad para obtener resultados satisfactorios lo antes posible. No se trata de ensayar políticas apuradas o de llevar a cabo acciones precipitadas. Se trata de emprender programas y acciones que, con realismo y sencillez pero con claridad de objetivos, comiencen a atender con eficacia aquellos problemas que más obstruyen la calidad de la educación. La obtención de buenos resultados en tales programas y acciones permitirá avanzar con rapidez y comprobar la pertinencia de la estrategia adoptada, redundará en una creciente confianza y será un estímulo para una mayor participación social. Los programas de aplicación inmediata se han denominado Programas emergentes que, en ejercicio de sus facultades normativas nacionales, serán diseñados y coordinados por la Secretaría de Educación Pública para ser aplicados por los gobiernos estatales. Con esto se dará un ímpetu inicial al propósito de fortalecer el nuevo federalismo educativo.
Para la primaria, se aplicará un Programa Emergente de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos, cuyos objetivos específicos son: (1) Fortalecer en los seis grados al aprendizaje y el ejercicio asiduo de la lectura, la escritura y la expresión oral. Se hará énfasis en los usos del lenguaje y la lectura y se abandonará el enfoque de la lingüística estructural, vigente desde principios de los años setenta. (2) Reforzar a lo largo del ciclo el aprendizaje de las matemáticas, subrayando el desarrollo de la capacidad para relacionar y calcular las cantidades con precisión, y fortalecer el conocimiento de la geometría y la habilidad para planear claramente problemas y resolverlos. En la enseñanza de la materia se desechará el enfoque de la lógica matemática, también introducido hace casi 20 años. (3) Restablecer en la primaria el estudio sistemático de la historia, la geografía y el civismo, en lugar del área de ciencias sociales. (4) Reforzar el aprendizaje de aquellos contenidos relacionados con el cuidado y la salud del alumno, y acentuar una formación que inculque la protección del medio ambiente y los recursos naturales.
Al no ser posible en el corto plazo la sustitución generalizada de los libros de texto ya producidos, la estrategia para cumplir los objetivos señalados consistirá en canalizar la mayor parte del esfuerzo hacia la formación y orientación de los maestros. La Secretaría de Educación Pública producirá y distribuirá por conducto de los gobiernos estatales, guías de trabajo para cada una de las materias y grados a que se refiere este Programa Emergente. El propósito de estas guías es sugerir al maestro una selección de temas de enseñanza que subraye los contenidos básicos, secuencias temáticas más adecuadas y, en algunos casos, la supresión de cuestiones que se juzgan poco pertinentes o que rebasan el nivel de desarrollo de los niños. Esta estrategia se realizará utilizando los actuales libros de texto gratuitos que se distribuirán a los niños como se ha venido haciendo, pero que serán empleados con un manejo y una selección temática diferente. Junto con esa propuesta temática, se presentarán al maestro sugerencias de actividades y estrategias didácticas que diversifiquen sus posibilidades en relación con los temas más importantes. Estas guías no serán un conjunto de instrucciones rígidas, uniformes y exhaustivas, pues está demostrado que ese tipo de material es conveniente y poco útil. Las guías pretenden orientar y sugerir, en el marco de lineamientos claros, y cada maestro las adaptará a su estilo de trabajo y a las condiciones de sus alumnos y de su escuela. Además, la Secretaría de Educación Pública entregará a los maestros, por conducto de las autoridades locales, libros y otros materiales de la más alta calidad que amplíen su información sobre cuestiones básicas, en especial las que tienen ahora un mayor peso o un nuevo enfoque en el plan de estudios.
En el caso de la historia, se ha estimado conveniente subsanar el insuficiente conocimiento de historia nacional de los alumnos, impartiendo durante el próximo año lectivo cursos de historia de México para los grados 4º., 5º. Y 6º. Por tanto, se ha considerado indispensable preparar y distribuir, ya para el año escolar 1992-1993, dos nuevos libros de Historia de México, uno para el 4º. grado y otro para los grados 5º. Y 6º., en virtud de que los libros de texto de ciencias sociales hasta ahora vigentes son inadecuados para el logro de los propósitos que se procuran. Para la redacción de estos libros se ha obtenido la colaboración de distinguidos historiadores del país quienes, junto con un equipo de maestros y diseñadores, trabajan en una obra de alta calidad científica, pedagógica y editorial. Esta iniciativa exigirá la edición y distribución gratuita de seis millones de volúmenes adicionales.
En el marco de este Acuerdo, es muy satisfactorio informar que el Presidente de l República ha instruido a la Secretaría de Educación Pública para que declare el ciclo escolar 1992-1993, Año para el Estudio de la Historia de México.
El Programa Emergente de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos confirmará la vigencia social educativa del libro de texto gratuito para la educación primaria. Además, en colaboración con los gobiernos de las entidades federativas se realizará un esfuerzo especial para mejorar la oportunidad y eficiencia con que se distribuyen los libros de texto gratuito a las escuelas.
En lo que se refiere al ciclo de la secundaria, y en respuesta al amplio consenso de maestros, especialistas y padres de familia, a partir del próximo año escolar y comenzando con el primero de secundaria, se reimplantará en todas las escuelas del país el programa por asignaturas, sustituyendo al programa por áreas establecido hace casi dos décadas. Se reforzará marcadamente la enseñanza de la lengua española y las matemáticas, aumentando a cinco horas semanales la impartición de clases de ambas materias en vez de las tres horas, hasta hace poco previstas. En la secundaria también se restablecerá el estudio sistemático de la historia, tanto universal como de México, la geografía y el civismo. Conviene precisar que en respaldo a esta reforma, la industria editorial elabora ya los libros de texto, basados en el nuevo programa diseñado para este ciclo.
VI. Revaloración de la función magisterial
El protagonista de la transformación educativa en México debe ser el maestro. Es el maestro quien trasmite los conocimientos, fomenta la curiosidad intelectual y debe ser ejemplo de superación personal. Es él quien mejor conoce las virtudes y debilidades del sistema educativo. Sin su compromiso decidido, cualquier intento de reforma se vería frustrado. Por ello, uno de los objetivos centrales de la transformación educativa es revalorar la función del maestro.
El maestro debe ser uno de los principales beneficiarios del nuevo federalismo educativo y de la nueva participación social de la educación. La revaloración de la función magisterial comprende seis aspectos principales: la formación del maestro, su actualización, el salario profesional, su vivienda, la carrera magisterial y el aprecio social por su trabajo.
Formación del maestro
La reorganización del sistema educativo permitirá a los maestros una mayor vinculación con la comunidad, con la escuela y con los alumnos. En virtud de que, en los términos de este Acuerdo Nacional, todos los establecimientos dedicados a la formación magisterial pasan a ser de jurisdicción estatal, los gobiernos de las entidades federativas asumirán la responsabilidad de integrar un sistema, por cada estado, para la formación del maestro. En uso de sus atribuciones en materia de normatividad, el Gobierno Federal expedirá los lineamientos conducentes.
De este modo, en cada entidad federativa se establecerá un sistema estatal para la formación del maestro que articule esfuerzos y experiencias en los ámbitos de formación inicial, actualización, capacitación, superación e investigación. En este sentido, la integración de este sistema fortalecerá los recursos educativos que se destinan a la formación del magisterio, en particular, la dotación de material y equipo –hasta ahora sumamente escaso- y la disponibilidad de mayor atención del personal docente. Así, habrán de mejorarse bibliotecas, laboratorios e instalaciones para observación y prácticas.
En el caso de la formación profesional inicial, se diseñará un modelo con un tronco básico general y opciones orientadas a la práctica preescolar, primaria y secundaria. De esta manera, el maestro tendrá las bases pedagógicas suficientes para ser flexible y apto ante los cambios de su mercado de trabajo y, a la vez, capaz de adquirir la profundización necesaria en el área de su interés principal. Asimismo, habrá una reforma curricular a fin de evitar la enorme dispersión de los actuales planes de estudio y, en cambio, capacitar al maestro en el dominio de los contenidos básicos. Con ello se orientará a los maestros hacia el aprendizaje continuo e independiente y hacia una intensa observación y práctica en el salón de clase. En un plazo razonable, y al cabo de un proceso en el que participe el magisterio nacional, el Gobierno Federal expedirá los lineamientos necesarios para reformar la educación normal del país. Dicha reforma deberá comprender la simplificación de los requisitos y la reducción de plazos de estudio para la carrera normal.
Actualización, capacitación y superación del magisterio en ejercicio
Es preciso llevar a cabo un esfuerzo especial para motivar al maestro a lograr una actualización permanente y dotarlo de las condiciones adecuadas que requiere su importante actividad.
En virtud de que apremia la actualización de conocimientos del magisterio nacional, se conviene el establecimiento de un Programa Emergente de Actualización del Maestro con mira a fortalecer, en el corto plazo, los conocimientos de los maestros y de coadyuvar así a que desempeñen mejor función. El objetivo es que antes del próximo ciclo escolar se despliegue un esfuerzo extraordinario para fortalecer su formación. El Gobierno Federal otorgará los lineamientos, materiales, así como el apoyo presupuestal y logístico, para que los gobiernos de los estados emprendan programas emergentes de actualización en sus entidades federativas.
El Programa Emergente de Actualización combinará la educación a distancia, el aprendizaje en cursos, sesiones colectivas de estudio e intercambio de puntos de vista, y el trabajo individual de los maestros. Una vez elaborados los materiales correspondientes, a partir de mes de agosto, y en forma escalonada, se impartirán cursos de carácter intensivo destinados tanto a maestros como a directores de escuela y supervisores. En los cursos se utilizarán las guías, los libros y otros materiales correspondientes al Programa Emergente de Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos. Así, el objetivo general de estos cursos será transmitir un conocimiento inicial, suficiente y sólido sobre la reformulación de contenidos y materiales para la educación básica. A partir de esta primera fase, se proseguirá la actualización a través de actividades de concentración, pero, en especial, mediante actividades en los propios planteles y zonas escolares.
El núcleo de la actualización emergente se ubicará en los consejos técnicos de cada escuela e involucrará a los jefes de sector, los inspectores, los directores de las escuelas, los Consejos Técnicos Estatales de la Educación y los consejos técnicos de sector y de zona.
Los cursos en el seno de los consejos técnicos de cada escuela serán complementados con cursos por televisión que familiaricen a directivos y maestros con los programas emergentes. Para ello se pondrá en operación un sistema de transmisión por televisión, vía satélite, con una red de varios centenares de sedes locales, equipadas para la recepción y grabación de video y radio. Los gobiernos de los estados, con el apoyo económico y logístico federal, habilitarán un cierto número de planteles con antenas parabólicas y aulas con monitores para la recepción de una nueva señal de televisión de la Secretaría de Educación Pública.
Salario profesional
Desde el 1º. De diciembre de 1988 y hasta antes del pasado Día del Maestro, los salarios del magisterio habían recibido importantes incrementos que significaron para el maestro comenzar a recuperar su poder adquisitivo. Aun tomando en consideración que el esfuerzo del pueblo y gobierno de México ha sido enorme, es preciso admitir que el obtenido es todavía insuficiente para remunerar y motivar adecuadamente a los maestros. En consecuencia, el Gobierno Federal y los gobiernos estatales convienen en continuar esforzándose para mejorar las percepciones del magisterio. El 15 de mayo pasado, como es habitual en esa fecha, el Gobierno Federal acordó con el SNTE el otorgamiento de un aumento adicional. Con ese importante incremento, se alcanza el intervalo de entre tres y cuatro salarios mínimos, señalado por la propia organización gremial como salario profesional, con este nuevo esfuerzo –que hace que en la actual Administración se haya acumulado un incremento muy sustancial- el salario de la plaza inicial, que es el más bajo del escalafón docente y que en diciembre de 1988 equivalía a 1.5 salarios mínimos, superará el equivalente a tres salarios mínimos, superará el equivalente a tres salarios mínimos, y la mayoría de los maestros estará percibiendo un equivalente superior a 3.5 veces el salario mínimo general del país.
Vivienda
De otra parte, a fin de complementar el salario profesional y contribuir a una mejora importante en los niveles de vida de los maestros, se integrará un programa especial de fomento a la vivienda del magisterio en el que se aprovecharán los mecanismos institucionales de apoyo a la construcción de vivienda y las nuevas oportunidades de financiamiento a que dará lugar el Sistema de Ahorro para el Retiro. Este programa ofrecerá opciones de construcción y crédito, conjuntará los esfuerzos de los diversos organismos de vivienda de la Federación y contará con la participación de los gobiernos estatales y municipales, así como de la iniciativa privada.
La carrera magisterial.
A fin de dar un impulso decidido al arraigo y motivación del maestro, y en respuesta a la demanda del SNTE, el Gobierno Federal y los gobiernos estatales adoptarán una medida de especial trascendencia: la creación de la carrera magisterial.
La carrera magisterial dará respuesta a dos necesidades de la actividad docente: estimular la calidad de la educación y establecer un medio claro de mejoramiento profesional, material y de la condición social del maestro. De esta forma, se acuerda el establecimiento de un mecanismo de promoción horizontal para el personal docente frente a grupo que enseña en los ciclos de la educación básica. Su propósito consiste en que esos maestros puedan acceder, dentro de la misma función, a niveles salariales superiores con base en su preparación académica, la atención a los cursos de actualización, su desempeño profesional, y su antigüedad en el servicio y en los niveles de la propia carrera magisterial.
El nuevo aprecio social hacia el maestro
Un sistema educativo de calidad sólo se consolidará creando una nueva institucionalidad que enaltezca el ejercicio y la vocación magisterial. A su vez, una educación de calidad contribuye a valorar mejor la tarea del maestro. El Gobierno Federal y los gobiernos estatales procurarán el reconocimiento nacional al maestro mexicano, instituyendo honores, premios, distinciones y estímulos económicos a su figura y su labor. El Gobierno Federal, los gobiernos de las entidades federativas, las autoridades municipales y la sociedad en su conjunto seguirán realizando un gran esfuerzo para garantizar que el maestro mexicano disponga de las condiciones materiales que exige el eficaz desempeño de su actividad. El fortalecimiento del federalismo educativo permitirá la adopción de mecanismos complementarios para estimular y premiar al maestro.
Asistimos a un momento decisivo de nuestra historia en el que el cambio es el signo del tiempo. Los mexicanos hemos decidido modernizar nuestro país. La transformación educativa se inscribe en esa estrategia. Con ella daremos respuesta a las necesidades del futuro con el ritmo que demanda el mundo contemporáneo, y aseguraremos una modernización que fortalezca nuestra identidad nacional en el marco de una creciente prosperidad general.
Fuente: Revista Cero en Conducta, México # 31-32, septiembre-diciembre de 1992, pp. 82-99.
domingo, 29 de noviembre de 2009
martes, 24 de noviembre de 2009
Y llegamos a la "Revolución educativa"
En las marchas de la CNTE en el año de 1983 se podía escuchar consignas como esta: "Reyes Heroles ya no alcanza pa'frijoles" o la muy oaxaqueña de "Carajo, carajo, que caro está el tasajo". Bueno aquí dejo un artículo sobre la gestión inconclusa del primer secretario del gobierno de Miguel de la Madrid ("Paloma Cordero tu marido es un ratero")
Tomado de la revista Educación 2001, Núm. 66, Noviembre de 2000.
pp. 53-56
LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA DE JESÚS REYES HEROLES
El sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), estuvo signado por la idea de renovar
a fondo las instituciones políticas, sociales, culturales y educativas. El discurso giraba
en torno a la renovación moral de la sociedad que apuntaba a una crítica de las acciones
políticas realizadas en el pasado y se proponía cambiar el funcionamiento administrativo
y ético de los distintos ámbitos de la vida nacional. En educación, los planteamientos
para realizar los cambios se darían a partir de un diagnóstico amplio de las diversas
condiciones que prevalecían en el sistema educativo nacional.
Los resultados de este ejercicio arrojarían un panorama poco alentador en todos los niveles educativos. El documento señalaba que la eficiencia terminal de los diversos niveles del Sistema Educativo Nacional, por distintos factores tanto internos como externos, era bastante pobre. Por ejemplo, se tenía lo siguiente:
de cada 100 niños que ingresaban a la primaria, 52 terminaban el sexto grado, de éstos, el 85% se inscribía en secundaria y sólo el 64 % completaba tal ciclo; el 65% de los egresados de secundaria se inscribía a su vez en bachillerato; 3.3% en normal y el 1.17 en carreras terminales medias. En las carreras de licenciatura se matriculaba el 85.4% de los egresados de bachillerato y sólo la mitad concluía sus estudios universitarios.¹
Otro señalamiento importante era que en los niveles de primaria y secundaria habían prevalecido modelos diseñados para el medio urbano, sin contribuir debidamente a la solución de los requerimientos de una gran parte de la población rural.²
Los datos revelaron un severo rezago educativo, con pocos logros qué celebrar, y aunado a este panorama el país en general enfrentaba una profunda crisis económica, como resultado de las políticas im¬plementas del sexenio anterior y que obligaban a pensar en acciones austeras.3
El programa
Con estos antecedentes se elaboró el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988, que planteaba entre sus principales propósitos los siguientes:
• Promover el desarrollo integral del individuo y de la sociedad mexi¬cana.
• Ampliar el acceso de todos los mexicanos a las oportunidades edu¬cativas, culturales, deportivas y de recreación.
• Mejorar la prestación de los servicios en estas áreas.4
Para tal fin, se especificaron los siguientes objetivos:
1) Elevar la calidad de la edu¬cación en todos los niveles; 2) ra¬cionalizar el uso de los recursos disponibles y ampliar el acceso a los servicios educativos a todos los mexicanos con atención prioritaria a las zonas y grupos desfavorecidos; 3) introducir nuevos modelos de educación superior vinculados con los requisitos del sistema producti¬vo; 4) regionalizar y descentralizar la educación básica y normal, y 5) mejorar y ampliar los servicios en las áreas de educación física, depor¬tes y recreación.
Los objetivos señalaban temas difíciles y añejos del sistema educa¬tivo, principalmente el de la descen¬tralización; en cambio, apenas empezaba a despuntar el que con el paso del tiempo se convertiría en central, el tema de la calidad de la educación.
Cómo atacar la problemática educativa fue señalado por el pre¬sidente en su primer informe de gobierno, en el que convocó a los mexicanos a realizar una revolución educativa.
.... introducir en el sistema edu¬cativo no simplemente parches o remiendos, o meras reformas limitadas; ha postulado toda una revolución.5
El concepto de revolución de inme¬diato acaparó la atención y encon¬tró señalamientos críticos en el sentido de enunciar fines muy am¬biciosos, por ejemplo, ante el cues¬tionamiento que se hizo al secretario a pregunta expresa de si no se exageraba al usar este término, la respuesta fue que,
... dada la magnitud del problema, no se exageraba. No se harían sólo algunas reformas, ni tampoco se pondrían algunos parches, sino que se procuraría poner de acuerdo la educación legal con la real. Había un abismo entre una y la otra.6
La tarea de argumentar y defender la propuesta le correspondió a Jesús Reyes Heroles, secretario de Educación de ese momento, un experimentado político que se había distinguido por su larga carrera en la docencia y por promover una de las reformas políticas más importan¬tes del país cuando fue secretario de Gobernación (1976-1979). Enrique Krauze señala con precisión su for¬çma de proceder políticamente:
Objetivamente, su misión era conservar en el sentido de consolidar, pero su método fue el cambio.
Jesús Reyes Heroles haría una defensa a ultranza de los postulados de la revolución educativa y, en muchos sentidos, les dio una orien¬tación propia que complementaba el planteamiento original hecho por De la Madrid:
Reiteramos la necesidad, postulada por el presidente Miguel de la Madrid, de revolucionar la educación. Esto entraña defender y afirmar nuestros valores fundamentales, superar o de¬sechar hábitos administrativos viciosos, prescindir de lo obsole¬to, aplicar racional eutanasia a lo que está incurablemente enfermo, combatir el analfabetismo y democratizar la enseñanza para llegar a sustentar en ella, en bue¬na medida, la renovación moral de la sociedad.8
En cuanto a la precisión del concepto, que fue severamente cuestiona¬do, Reyes Heroles señalaba que no era unívoco:
En un análisis de lo que ya se ha publicado sobre revolución edu¬cativa, salieron 60 tesis sobre ella... Sólo en un informe, el señor presidente De la Madrid, externo 8 definiciones... 9
Por lo que buena parte de la tarea del secretario fue darle coherencia a las distintas definiciones existen¬tes en el marco de lo propuesto por el Programa:
Se ha denominado Revolución Educativa al proceso de acelera¬ción y transformación de la edu¬cación en México, a una serie de instrumentos y objetivos que pretenden hacerle frente a la cri¬sis educativa. "Tal denominación obedece a que se intenta tocar los problemas desde su raíz".1O
En más de una ocasión, el secretario intentó justificar que todos los ma¬les educativos del país se podían resolver poniendo en práctica la revolución educativa:
La Revolución Educativa es constructiva. Quiere eliminar la hipertrofia. y macrocefalia que impera en la educación: la se¬paración escuela-hogar; la no participación de la comunidad educativa en la enseñanza; el ale¬jamiento del centro que toma las decisiones de los lugares en que
se aplican; la reducción de la sus¬tancia ética de la educación. Quiere que se eduque la volun¬tad, el carácter, que se enseñe a pensar por cuenta propia; y se propone el mejoramiento gene¬ral de la calidad educacional, desde preescolar hasta estudios superiores.¹¹
En distintas ocasiones se trató de aclarar la discusión acerca de si era una revolución o una reforma sim¬plemente pero vale la pena señalar que siempre se argumentó en térmi¬nos de revolución por ser un con¬cepto más incluyente que permitía englobar tanto las disposiciones administrativas como filosóficas de los temas educativos.
Si bien con el concepto de revo¬lución educativa se querían resolver todos los lastres del sistema educa¬tivo, no se planteaban posiciones específicas que se tradujeran en cambios de mayor proyección, como por ejemplo, en el tema de la descentralización se anotaba lo siguiente:
La revolución educativa tiene varios objetivos... descentralizar para que los sectores involucrados en la educación participen en ella, tengan una participación creciente en el propio proceso educativo, porque un proceso educativo en el fondo sólo tiene éxito si hay una movilización de la sociedad en torno a él.l2
Con el fallecimiento de Reyes He¬roles a los 64 años, siendo secretario de Educación en funciones (19 de marzo de 1985), la reforma perdió fuerza sensiblemente, ya que si al¬guien la había sostenido era él, pese a todas las críticas señaladas. La lle¬gada del nuevo secretario, Miguel González Avelar, fue más bien dis¬creta, apegándose al discurso ya es¬tablecido y sin realizar alguna modificación de peso.
Los saldos de la revolución educativa
En cuanto a elevar la calidad de la educación, los resultados obtenidos fueron magros, algunas evaluacio¬nes aplicadas a nivel nacional como México, un país de reprobados13 demostraron elocuentemente los rendimientos académicos y la baja calidad educativa. Investigaciones similares coincidían en los bajos resultados de los estudiantes que sin considerarse como datos absolutos o únicos para estimar la calidad, daban cuenta de la problemática existente.
En lo que respecta a la formación de profesores, se introdujo la licen¬ciatura para los profesores de pre¬escolar y primaria y se exigió el bachillerato para cursarla, lo que trajo una serie de problemas para la incursión de nuevos profesores a estos estudios, además de estable¬cer una desvinculación académica irreversible de la licenciatura con la Normal.
De acuerdo con los datos obte¬nidos al final del sexenio, lo que se recortó fueron los recursos financie¬ros para la educación:
El servicio de la deuda nacio¬nal pasó del 18% al 49% del gas¬to federal y, así, se eliminó cualquier posibilidad de simple conservación, mucho menos de ampliación ... el gasto educativo nacional cayó del 5.3% al 3.3% del PIB.14
La restricción presupuestal im¬pactó fuertemente el salario de los profesores "de suerte que en 1988 era casi el 50% de su valor inicial",¹ con lo que la formación integral del magisterio se vio muy deteriorada.
El tema de la descentralización tampoco registró cambios notables:
La primaria no perdió su rigidez ni se tuvieron en cuenta las diversidades regionales; la de¬serción no se redujo. En la se¬cundaria general no se llegó a implantar totalmente el sistema de áreas, en vez de asignaturas, lo cual produjo desorientación en los estudiantes... La Normal, en cambio, con la elevación a licenciatura y la introducción del bachillerato se contrajo conside¬rablemente.16
La revolución educativa que se intentó implementar se vio trastocada por la severa crisis económica y tal corno las críticas habían señalado, los ambiciosos números que se habían planteado alcanzar al inicio de la administración no se lograron cumplir.
La revolución educativa distó mucho de cumplir con las expect1vas que creó al momento de su aparición. La argumentación decidida de sostener una orientación revolucionaria en materia educativa, rápidamente sucumbió ante el contexto de crisis que se prolongó a lo largo del sexenio. Además, se puede observar que el concepto se fue trabajando sobre la marcha y por tal motivo se tuvo que estar defendiendo constantemente. Por otro lado, la muerte de Reyes Heroles significó que buena parte del discurso perdiera legitimidad. Está por demás decir que fue una revolución inconclusa.
NOTAS
1 Véase, Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988, México, Poder Ejecutivo Federal, 1984.
2 Ibid.
3 Para un análisis pormenorizado del sexenio de José López Portillo y las consecuencias en los primeros años del sexenio de De la Madrid, véase el trabajo de Ramírez, E, y Ontiveros R., Estado y crisis del desarrollo nacional. Planeación de la Administración Pública, México, ECASA, pp. 155 Y ss.
4 Ibid.
5 Miguel de la Madrid, Primer Informe de Gobierno, 1 de septiembre de 1983.
6 "Revolución educativa", Jesús Reyes Heroles. Diálogo con el periodista Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiembre de 1983.
7 Enrique Krauze, citado por Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, 1976-1988, México, CEE, UIA, 1997, p. 238.
8 Jesús Reyes Heroles, discurso pro¬nunciado en la ceremonia del día del maestro, 15 de mayo de 1983.
9 Entrevista de la fuente de la SEP con el secretario Reyes Heroles, 24 de ju¬lio de 1984.
lO Comparecencia del secretario de Educación Pública ante la Cámara de Diputados, 4 de diciembre de 1984. 11 "Enseñar a pensar por cuenta pro¬pia, a saber y a hacer", Jesús Reyes Heroles, discurso con la representa¬ción del C. Presidente con motivo del Primer Informe de Gobierno de En¬rique Álvarez del Castillo, 4 de febre¬ro de 1984.
12 "Revolución educativa", Jesús Reyes Heroles. Diálogo con el periodis¬ta Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiem¬bre de 1983.
13 Gilberto Guevara Niebla, "México, un país de reprobados", en Nexos, núm. 162, 1991, pp. 33-34
14 Ernesto Meneses, op. cit., p.475.
15 Ibid.
16 Ibid., p. 479.
ativas que creó al momento de su aparición. La argumentación decidida de sostener una orientación revolucionaria en materia educativa, rápidamente sucumbió ante el contexto de crisis que se prolongó a lo largo del sexenio. Además, se puede observar que el concepto se fue trabajando sobre la marcha y por tal motivo se tuvo que estar defendiendo constantemente. Por otro lado, la muerte de Reyes Heroles significó que buena parte del discurso perdiera legitimidad. Está por demás decir que fue una revolución inconclusa.
Notas
Tomado de la revista Educación 2001, Núm. 66, Noviembre de 2000.
pp. 53-56
LA REVOLUCIÓN EDUCATIVA DE JESÚS REYES HEROLES
El sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988), estuvo signado por la idea de renovar
a fondo las instituciones políticas, sociales, culturales y educativas. El discurso giraba
en torno a la renovación moral de la sociedad que apuntaba a una crítica de las acciones
políticas realizadas en el pasado y se proponía cambiar el funcionamiento administrativo
y ético de los distintos ámbitos de la vida nacional. En educación, los planteamientos
para realizar los cambios se darían a partir de un diagnóstico amplio de las diversas
condiciones que prevalecían en el sistema educativo nacional.
Los resultados de este ejercicio arrojarían un panorama poco alentador en todos los niveles educativos. El documento señalaba que la eficiencia terminal de los diversos niveles del Sistema Educativo Nacional, por distintos factores tanto internos como externos, era bastante pobre. Por ejemplo, se tenía lo siguiente:
de cada 100 niños que ingresaban a la primaria, 52 terminaban el sexto grado, de éstos, el 85% se inscribía en secundaria y sólo el 64 % completaba tal ciclo; el 65% de los egresados de secundaria se inscribía a su vez en bachillerato; 3.3% en normal y el 1.17 en carreras terminales medias. En las carreras de licenciatura se matriculaba el 85.4% de los egresados de bachillerato y sólo la mitad concluía sus estudios universitarios.¹
Otro señalamiento importante era que en los niveles de primaria y secundaria habían prevalecido modelos diseñados para el medio urbano, sin contribuir debidamente a la solución de los requerimientos de una gran parte de la población rural.²
Los datos revelaron un severo rezago educativo, con pocos logros qué celebrar, y aunado a este panorama el país en general enfrentaba una profunda crisis económica, como resultado de las políticas im¬plementas del sexenio anterior y que obligaban a pensar en acciones austeras.3
El programa
Con estos antecedentes se elaboró el Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988, que planteaba entre sus principales propósitos los siguientes:
• Promover el desarrollo integral del individuo y de la sociedad mexi¬cana.
• Ampliar el acceso de todos los mexicanos a las oportunidades edu¬cativas, culturales, deportivas y de recreación.
• Mejorar la prestación de los servicios en estas áreas.4
Para tal fin, se especificaron los siguientes objetivos:
1) Elevar la calidad de la edu¬cación en todos los niveles; 2) ra¬cionalizar el uso de los recursos disponibles y ampliar el acceso a los servicios educativos a todos los mexicanos con atención prioritaria a las zonas y grupos desfavorecidos; 3) introducir nuevos modelos de educación superior vinculados con los requisitos del sistema producti¬vo; 4) regionalizar y descentralizar la educación básica y normal, y 5) mejorar y ampliar los servicios en las áreas de educación física, depor¬tes y recreación.
Los objetivos señalaban temas difíciles y añejos del sistema educa¬tivo, principalmente el de la descen¬tralización; en cambio, apenas empezaba a despuntar el que con el paso del tiempo se convertiría en central, el tema de la calidad de la educación.
Cómo atacar la problemática educativa fue señalado por el pre¬sidente en su primer informe de gobierno, en el que convocó a los mexicanos a realizar una revolución educativa.
.... introducir en el sistema edu¬cativo no simplemente parches o remiendos, o meras reformas limitadas; ha postulado toda una revolución.5
El concepto de revolución de inme¬diato acaparó la atención y encon¬tró señalamientos críticos en el sentido de enunciar fines muy am¬biciosos, por ejemplo, ante el cues¬tionamiento que se hizo al secretario a pregunta expresa de si no se exageraba al usar este término, la respuesta fue que,
... dada la magnitud del problema, no se exageraba. No se harían sólo algunas reformas, ni tampoco se pondrían algunos parches, sino que se procuraría poner de acuerdo la educación legal con la real. Había un abismo entre una y la otra.6
La tarea de argumentar y defender la propuesta le correspondió a Jesús Reyes Heroles, secretario de Educación de ese momento, un experimentado político que se había distinguido por su larga carrera en la docencia y por promover una de las reformas políticas más importan¬tes del país cuando fue secretario de Gobernación (1976-1979). Enrique Krauze señala con precisión su for¬çma de proceder políticamente:
Objetivamente, su misión era conservar en el sentido de consolidar, pero su método fue el cambio.
Jesús Reyes Heroles haría una defensa a ultranza de los postulados de la revolución educativa y, en muchos sentidos, les dio una orien¬tación propia que complementaba el planteamiento original hecho por De la Madrid:
Reiteramos la necesidad, postulada por el presidente Miguel de la Madrid, de revolucionar la educación. Esto entraña defender y afirmar nuestros valores fundamentales, superar o de¬sechar hábitos administrativos viciosos, prescindir de lo obsole¬to, aplicar racional eutanasia a lo que está incurablemente enfermo, combatir el analfabetismo y democratizar la enseñanza para llegar a sustentar en ella, en bue¬na medida, la renovación moral de la sociedad.8
En cuanto a la precisión del concepto, que fue severamente cuestiona¬do, Reyes Heroles señalaba que no era unívoco:
En un análisis de lo que ya se ha publicado sobre revolución edu¬cativa, salieron 60 tesis sobre ella... Sólo en un informe, el señor presidente De la Madrid, externo 8 definiciones... 9
Por lo que buena parte de la tarea del secretario fue darle coherencia a las distintas definiciones existen¬tes en el marco de lo propuesto por el Programa:
Se ha denominado Revolución Educativa al proceso de acelera¬ción y transformación de la edu¬cación en México, a una serie de instrumentos y objetivos que pretenden hacerle frente a la cri¬sis educativa. "Tal denominación obedece a que se intenta tocar los problemas desde su raíz".1O
En más de una ocasión, el secretario intentó justificar que todos los ma¬les educativos del país se podían resolver poniendo en práctica la revolución educativa:
La Revolución Educativa es constructiva. Quiere eliminar la hipertrofia. y macrocefalia que impera en la educación: la se¬paración escuela-hogar; la no participación de la comunidad educativa en la enseñanza; el ale¬jamiento del centro que toma las decisiones de los lugares en que
se aplican; la reducción de la sus¬tancia ética de la educación. Quiere que se eduque la volun¬tad, el carácter, que se enseñe a pensar por cuenta propia; y se propone el mejoramiento gene¬ral de la calidad educacional, desde preescolar hasta estudios superiores.¹¹
En distintas ocasiones se trató de aclarar la discusión acerca de si era una revolución o una reforma sim¬plemente pero vale la pena señalar que siempre se argumentó en térmi¬nos de revolución por ser un con¬cepto más incluyente que permitía englobar tanto las disposiciones administrativas como filosóficas de los temas educativos.
Si bien con el concepto de revo¬lución educativa se querían resolver todos los lastres del sistema educa¬tivo, no se planteaban posiciones específicas que se tradujeran en cambios de mayor proyección, como por ejemplo, en el tema de la descentralización se anotaba lo siguiente:
La revolución educativa tiene varios objetivos... descentralizar para que los sectores involucrados en la educación participen en ella, tengan una participación creciente en el propio proceso educativo, porque un proceso educativo en el fondo sólo tiene éxito si hay una movilización de la sociedad en torno a él.l2
Con el fallecimiento de Reyes He¬roles a los 64 años, siendo secretario de Educación en funciones (19 de marzo de 1985), la reforma perdió fuerza sensiblemente, ya que si al¬guien la había sostenido era él, pese a todas las críticas señaladas. La lle¬gada del nuevo secretario, Miguel González Avelar, fue más bien dis¬creta, apegándose al discurso ya es¬tablecido y sin realizar alguna modificación de peso.
Los saldos de la revolución educativa
En cuanto a elevar la calidad de la educación, los resultados obtenidos fueron magros, algunas evaluacio¬nes aplicadas a nivel nacional como México, un país de reprobados13 demostraron elocuentemente los rendimientos académicos y la baja calidad educativa. Investigaciones similares coincidían en los bajos resultados de los estudiantes que sin considerarse como datos absolutos o únicos para estimar la calidad, daban cuenta de la problemática existente.
En lo que respecta a la formación de profesores, se introdujo la licen¬ciatura para los profesores de pre¬escolar y primaria y se exigió el bachillerato para cursarla, lo que trajo una serie de problemas para la incursión de nuevos profesores a estos estudios, además de estable¬cer una desvinculación académica irreversible de la licenciatura con la Normal.
De acuerdo con los datos obte¬nidos al final del sexenio, lo que se recortó fueron los recursos financie¬ros para la educación:
El servicio de la deuda nacio¬nal pasó del 18% al 49% del gas¬to federal y, así, se eliminó cualquier posibilidad de simple conservación, mucho menos de ampliación ... el gasto educativo nacional cayó del 5.3% al 3.3% del PIB.14
La restricción presupuestal im¬pactó fuertemente el salario de los profesores "de suerte que en 1988 era casi el 50% de su valor inicial",¹ con lo que la formación integral del magisterio se vio muy deteriorada.
El tema de la descentralización tampoco registró cambios notables:
La primaria no perdió su rigidez ni se tuvieron en cuenta las diversidades regionales; la de¬serción no se redujo. En la se¬cundaria general no se llegó a implantar totalmente el sistema de áreas, en vez de asignaturas, lo cual produjo desorientación en los estudiantes... La Normal, en cambio, con la elevación a licenciatura y la introducción del bachillerato se contrajo conside¬rablemente.16
La revolución educativa que se intentó implementar se vio trastocada por la severa crisis económica y tal corno las críticas habían señalado, los ambiciosos números que se habían planteado alcanzar al inicio de la administración no se lograron cumplir.
La revolución educativa distó mucho de cumplir con las expect1vas que creó al momento de su aparición. La argumentación decidida de sostener una orientación revolucionaria en materia educativa, rápidamente sucumbió ante el contexto de crisis que se prolongó a lo largo del sexenio. Además, se puede observar que el concepto se fue trabajando sobre la marcha y por tal motivo se tuvo que estar defendiendo constantemente. Por otro lado, la muerte de Reyes Heroles significó que buena parte del discurso perdiera legitimidad. Está por demás decir que fue una revolución inconclusa.
NOTAS
1 Véase, Programa Nacional de Educación, Cultura, Recreación y Deporte, 1984-1988, México, Poder Ejecutivo Federal, 1984.
2 Ibid.
3 Para un análisis pormenorizado del sexenio de José López Portillo y las consecuencias en los primeros años del sexenio de De la Madrid, véase el trabajo de Ramírez, E, y Ontiveros R., Estado y crisis del desarrollo nacional. Planeación de la Administración Pública, México, ECASA, pp. 155 Y ss.
4 Ibid.
5 Miguel de la Madrid, Primer Informe de Gobierno, 1 de septiembre de 1983.
6 "Revolución educativa", Jesús Reyes Heroles. Diálogo con el periodista Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiembre de 1983.
7 Enrique Krauze, citado por Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, 1976-1988, México, CEE, UIA, 1997, p. 238.
8 Jesús Reyes Heroles, discurso pro¬nunciado en la ceremonia del día del maestro, 15 de mayo de 1983.
9 Entrevista de la fuente de la SEP con el secretario Reyes Heroles, 24 de ju¬lio de 1984.
lO Comparecencia del secretario de Educación Pública ante la Cámara de Diputados, 4 de diciembre de 1984. 11 "Enseñar a pensar por cuenta pro¬pia, a saber y a hacer", Jesús Reyes Heroles, discurso con la representa¬ción del C. Presidente con motivo del Primer Informe de Gobierno de En¬rique Álvarez del Castillo, 4 de febre¬ro de 1984.
12 "Revolución educativa", Jesús Reyes Heroles. Diálogo con el periodis¬ta Ricardo Rocha, transmitido por el canal 2, los días 10 y 17 de septiem¬bre de 1983.
13 Gilberto Guevara Niebla, "México, un país de reprobados", en Nexos, núm. 162, 1991, pp. 33-34
14 Ernesto Meneses, op. cit., p.475.
15 Ibid.
16 Ibid., p. 479.
ativas que creó al momento de su aparición. La argumentación decidida de sostener una orientación revolucionaria en materia educativa, rápidamente sucumbió ante el contexto de crisis que se prolongó a lo largo del sexenio. Además, se puede observar que el concepto se fue trabajando sobre la marcha y por tal motivo se tuvo que estar defendiendo constantemente. Por otro lado, la muerte de Reyes Heroles significó que buena parte del discurso perdiera legitimidad. Está por demás decir que fue una revolución inconclusa.
Notas
A propósito de lo que comentamos hoy
Saludos a tod@s. A propósito de lo que comentamos hoy en clase, encontré hoy una colaboración de Carlos Loret de Mola en su columna del 12 de los corrientes, en El Universal. Va pues:
Larga vida a Elba Esther
Es una simulación la Alianza por la Calidad de la Educación, firmada por el presidente Felipe Calderón y la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo. Se anunció como el inicio de una gran reforma educativa —a juicio de este reportero, la más importante de todas las pendientes—, pero está siendo como presumir que ya se levanta la torre más alta del mundo, pero avanzar sólo un ladrillo al día.
Para los expertos que han analizado el rezago educativo de México, la solución pasa por disolver el control que tiene el SNTE sobre los maestros, que mejoran sus salarios, ocupan plazas y obtienen bonos dependiendo de su lealtad con la maestra y sus testaferros, y no con el aprendizaje alcanzado por sus alumnos.
La colusión política eficaz de Elba Esther le ha permitido sortear sexenios sin ver tocado su feudo. Por eso cuando el Presidente anunció que el primer paso de la alianza educativa consistía en que un examen y ya no el sindicato determinaría a qué maestros contratar, una luz de aliento se coló por la ventana de los salones de clase.
Desde luego, no podía ser de la noche a la mañana. Es un proceso de años mejorar la capacidad de los maestros mexicanos para enseñar (en el más reciente examen, 75% reprobó), pero al fin, los maestros tendrían que ser buenos educadores y no buenos “grillos” para ganarse un lugar frente a los pupilos. Era el principio del fin del control de Elba Esther Gordillo.
El diablo está en el detalle: hay un millón de profesores de educación básica en el país y en el primer concurso de oposición se ofertaron 6 mil plazas; hubo casos como Nayarit que sometió a renovación cuatro , Hidalgo seis, Colima y Tlaxcala ocho, Baja California Sur nueve y Tabasco 10. Una simulación. A ese ritmo de contratación, tomará 25 años darle la vuelta al control sindical. ¡Larga vida a Elba Esther!
Cualquiera pensaría que los enemigos acérrimos de Gordillo, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), estarían interesadísimos en apoyar el concurso de plazas. No. Oaxaca y Michoacán, sus bastiones, fueron los únicos estados que no sometieron ninguna plaza a concurso. ¿Por qué? Porque sistemáticamente sus alumnos son los peor evaluados de México, así que se escudaron en la falsedad de que competir por un puesto busca la privatización de la educación pública, cuando los mismos expertos que sugieren este concurso de oposición han concluido en sus análisis que en nuestro país la educación privada no es mejor que la pública, sino que los padres de familia son los que realmente pueden hacer la diferencia al involucrarse en la formación de sus hijos fungiendo como supervisores escolares.
SACIAMORBOS Y a ver quién de los presidenciables conquista su apoyo. Si de corazón se trata, está más cerca del DF. A ver si la negociación política le gana al corazón.
Seguiremos sobre el tema sindical y también sobre la figura de la lideresa...
Larga vida a Elba Esther
Es una simulación la Alianza por la Calidad de la Educación, firmada por el presidente Felipe Calderón y la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo. Se anunció como el inicio de una gran reforma educativa —a juicio de este reportero, la más importante de todas las pendientes—, pero está siendo como presumir que ya se levanta la torre más alta del mundo, pero avanzar sólo un ladrillo al día.
Para los expertos que han analizado el rezago educativo de México, la solución pasa por disolver el control que tiene el SNTE sobre los maestros, que mejoran sus salarios, ocupan plazas y obtienen bonos dependiendo de su lealtad con la maestra y sus testaferros, y no con el aprendizaje alcanzado por sus alumnos.
La colusión política eficaz de Elba Esther le ha permitido sortear sexenios sin ver tocado su feudo. Por eso cuando el Presidente anunció que el primer paso de la alianza educativa consistía en que un examen y ya no el sindicato determinaría a qué maestros contratar, una luz de aliento se coló por la ventana de los salones de clase.
Desde luego, no podía ser de la noche a la mañana. Es un proceso de años mejorar la capacidad de los maestros mexicanos para enseñar (en el más reciente examen, 75% reprobó), pero al fin, los maestros tendrían que ser buenos educadores y no buenos “grillos” para ganarse un lugar frente a los pupilos. Era el principio del fin del control de Elba Esther Gordillo.
El diablo está en el detalle: hay un millón de profesores de educación básica en el país y en el primer concurso de oposición se ofertaron 6 mil plazas; hubo casos como Nayarit que sometió a renovación cuatro , Hidalgo seis, Colima y Tlaxcala ocho, Baja California Sur nueve y Tabasco 10. Una simulación. A ese ritmo de contratación, tomará 25 años darle la vuelta al control sindical. ¡Larga vida a Elba Esther!
Cualquiera pensaría que los enemigos acérrimos de Gordillo, los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), estarían interesadísimos en apoyar el concurso de plazas. No. Oaxaca y Michoacán, sus bastiones, fueron los únicos estados que no sometieron ninguna plaza a concurso. ¿Por qué? Porque sistemáticamente sus alumnos son los peor evaluados de México, así que se escudaron en la falsedad de que competir por un puesto busca la privatización de la educación pública, cuando los mismos expertos que sugieren este concurso de oposición han concluido en sus análisis que en nuestro país la educación privada no es mejor que la pública, sino que los padres de familia son los que realmente pueden hacer la diferencia al involucrarse en la formación de sus hijos fungiendo como supervisores escolares.
SACIAMORBOS Y a ver quién de los presidenciables conquista su apoyo. Si de corazón se trata, está más cerca del DF. A ver si la negociación política le gana al corazón.
Seguiremos sobre el tema sindical y también sobre la figura de la lideresa...
lunes, 23 de noviembre de 2009
Educaciòn para todos los niños
Noche de lunes 23 de noviembre. En esta ocasión incorporo un artículo sobre la política educativa desplegada a fines de los años setenta, conocida como "Educación para todos" en el marco del aprendizaje de la administración de la abundancia de José Lòpez Portillo. Artículo aparecido en la revista Educación 2001, Año V, Núm. 57correspondiente al mes de febrero de 2000,pp. 51-53
EDUCACiÓN PARA TODOS
Fernando Solana, secretario de Educación
durante la presidencia de José López Portillo, instituyó,al finalizar los años setenta, el Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados.
Antonio Gómez Nashiki
Con la renuncia de Porfirio Muñoz Ledo como titular de la SEP, en noviembre de 1977, muchas especulaciones se dieron cita en torno a la labor hasta ese momento desarrollada, así como su posible continuidad en materia educativa. Fernando Solana, nuevo secretario, respetó gran parte de lo realizado y lo estructuró en cinco grandes objetivos:
1) ofrecer educación básica a todos los mexi¬canos, especialmente niños,
2) vincular la educación terminal con el sistema de pro¬ducción de bienes y servicios, social y nacionalmente necesarios,
3) elevar la calidad de la educación
4) Mejorar la atmósfera cultural y
5) elevar la eficiencia administrativa del sistema. Los objetivos se descomponían en metas, de la primera de ellas es de donde se desprende el programa de educación para todos:
(...) asegurar la primaria completa a todos los niños, castellanizar y proporcionar la primaria bilingüe a la población indígena, proporcionar a la población adulta la oportunidad de recibir la educación básica o comple¬mentarla en su caso; ampliar la educa¬ción preescolar; ofrecer la secundaria técnica, según las necesidades de cada zona... 1
Una ambiciosa cruzada educativa
El Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados se instrumentó el 29 de marzo de 1978, bajo la presidencia de José López Portillo y con el objetivo de:
Asegurar a todos los mexicanos el uso del alfabeto y la educación fundamental indispensable para que mejoren por sí mismos, individual y colectivamente, la calidad de su vida.
Bajo el lema de "Educación para todos", el programa planteaba de inicio una am¬biciosa cruzada que, en términos generales, coordinaría la SEP, bajo un nuevo esquema de desconcentración; se planteaban como metas las siguientes:
1. Asegurar a todos los niños mexicanos la educación primaria.
2. Impulsar la enseñanza del castellano a quienes carecen de él.
3. Ampliar decididamente la educación para adultos, no sólo con una gran campaña de alfabetización, sino procurando que quienes aprendan a leer y escribir cubran estudios complementarios y queden integrados a actividades culturales o de capacitación, o a ocupaciones productivas en donde utilicen el alfabeto.
Los marginados
Con una definición muy amplia de marginados, pero poco focalizada regionalmente -en dónde se ubicaban-, el programa establecía como único mecanismo de solución a la educación:
Obviamente hay diferentes grados de marginación y marginación en diferentes aspectos de la vida. Pero la marginación extrema, desde el punto de vista no sólo cultural sino también económico, social e incluso político, se da entre quienes no tienen la posibilidad de utilizar el alfabeto para integrarse a la sociedad nacional.²
En este sentido, la idea educativa del programa se apoyaba en una concepción redencionista, que era la siguiente:
En la educación está la .clave de la calidad de la vida. Con ella se inicia el proceso que lleva al individuo a la riqueza o a la pobreza, a la participación social o a la marginación, a la libertad o a la dependencia.3
El programa respondía, de acuerdo con su diagnóstico, a solucionar un enorme déficit educativo que en términos muy generales se planteaba de la siguiente manera:
7 millones de adultos analfabetos... 13 millones de alfabetizados no han terminado su primaria... dos millones de niños en edad escolar que carecen de escuela primaria, 200 mil jóvenes cumplen 15 de edad sin haber aprendido a leer, cerca de un millón de mexicanos no habla español.4
Desconcentración de la SEP
De acuerdo con el plan trazado, los gobiernos estatales tendrían una relación distinta, bajo el impulso del secretario de Educación, que había hecho pública la idea de desconcen¬trar el pesado aparato burocrático de-la SEP. En este caso la participación de los estados sería más direc¬ta, las razones que se argumentaban eran las siguientes:
... en primer lugar fortalecerá el federalismo; en segundo multi¬plicará el esfuerzo; en tercero, aumentará la eficiencia al pro¬mover tratamientos regionales: cada entidad tiene sus propias ca¬racterísticas, sus recursos, su ca¬pacidad organizativa, su propia voluntad para la acción, el presi¬dente de la República decía al respecto: "quiero convocarlos, señores gobernadores, en un acto federalista, para que se sumen, aceptando las responsabilidades en su territorio de este progra¬ma, a conducir con nosotros ... este elemental esfuerzo de justi¬cia que todo el país debe a sus marginados".5
Esta nueva relación con los estados implicaba para ellos una erogación considerable, por lo que el progra¬ma contemplaba un fondo especial de mil millones. La distribución es¬tatal de este recurso estaría en fun¬ción de: primero "al esfuerzo que cada uno realice para reunir recur¬sos adicionales destinados al Progra¬ma" y, segundo, procurando asignar proporcionalmente mayores recursos a los estados que más lo necesi¬ten. Incluso se contemplaba que, en caso de que algún estado decidiera no participar, la SEP en consecuen¬cia intervendría para poner en fun¬cionamiento el programa.
En lo que se refiere a los aspec¬tos de apoyo técnico-pedagógico, la secretaría ofrecía manuales de organización y los materiales téc¬nicos y pedagógicos necesarios para iniciar el programa, así como el apoyo de promotores municipales y locales.
Para asegurar el funcionamiento y seguimiento de las acciones es¬tatales, se proponía la creación de un comité presidido por el propio gobernador y en el que participaría el delegado general de la SEP en la entidad; de igual forma se invitaba a la creación de los comités munici¬pales y 10cales,6 tomando como modelo la organización estatal.
Programa de Primaria para todos los niños
El objetivo de este programa era lo¬grar que todos los niños con edad entre seis y 14 años tuvieran la opor¬tunidad de ingresar a la primaria y la posibilidad de terminarla, así como mejorar la calidad de su educación. Las estrategias eran las siguientes:
Propiciar la participación en el Programa de los gobiernos esta¬tales y municipales... Alcanzar el equilibrio educativo entre los es¬tados y dentro de los mismos... impulsar la desconcentración ad¬ministrativa de la SEP... Crear una coordinación nacional del Programa, con un año de dura¬ción, para sentar las bases de operación del mismo...
Los principales problemas a los que se enfrentó el programa al ponerse en marcha fueron los siguientes: carencia de información geográfica actualizada y veraz para programar las actividades oportunamente, au¬sencia de una infraestructura ade¬cuada para apoyar los lineamientos generales del programa; falta de re¬cursos humanos capacitados para manejar adecuadamente el plan.
Programa de Castellanización
Este programa comprendía dos pro¬yectos: a) castellanización de prees¬colares y b) albergues escolares. Los objetivos eran lograr que los niños indígenas preescolares iniciaran el aprendizaje del castellano... "Procu¬rar que el castellano cumpla plena¬mente con su función de vínculo entre todos los mexicanos."
El principal problema, de acuer¬do con la evaluación hecha un año después, fue la dispersión tan gran¬de que mostraba la población. Pese a ello, con la modalidad implemen¬tada por la SEP de albergues para niños, se trató de paliar la situación pero en la mayoría de los casos no fue suficiente. Como era de espe¬rarse, las difíciles condiciones rura¬les hacían muy problemática la implementación de la estrategia educativa. Los problemas iban des¬de la falta de maestros capacitados, hasta el franco rechazo de las comunidades. Este programa se ins¬piraba, con mucho en los recuerdos de las misiones culturales de la épo¬ca vasconceliana. El problema de alfabetizar en un ámbito rural fue expuesto por Muñoz Izquierdo quien, en el marco de una investi¬gación realizada para evaluar este programa, apuntaba lo siguiente:
no puede negarse que la alfabe¬tización constituye por sí misma un valor deseable... pero los responsables de la ejecución del programa ... deben percatarse de añadir a éste proyectos destinados a modificar las condiciones estructurales del campesino, si se desea que la instrucción propor¬cionada a ese sector contribuya a mejorar la condición de vida de la población.8
Programa de Educación para Adultos
A diferencia de los dos anteriores, este programa enfrentó una caren¬cia de recursos, por lo que fue ins¬trumentado en forma piloto en un inicio; por otra parte, también se ex¬perimentó un rechazo de los adul¬tos hacia la nueva experiencia educativa y no se contaba con los recursos de la tecnología educativa apropiada para apoyados. De igual forma, existía una dispersión geográfica que impedía facilitar la en¬señanza a sectores amplios de los educandos potenciales. Por último, la escasez de especialistas en educa¬ción de adultos y en sistemas abier¬tos y a distancia fue un factor que pesó mucho para la buena realiza¬ción de las estrategias planteadas.
El programa Educación para Todos se dio en un contexto que parecía favorable, en el que las expectativas de la economía del país resultaban positivas, sin embargo, al cumplir un año el panorama eco¬nómico nacional se modificó drás¬ticamente, al grado de enfrentar una de las crisis económicas más seve¬ras de todos los tiempos, factor que trastocó los fines establecidos originariamente en este ambicioso proyecto.
Notas
1 Véase Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, Méxi¬co, CEE-UIA, 1997, p. 20.
2 Ibid, p. 11
3 Ibidem.
4 Educación para todos, México, SEP, 1978.
5 Palabras del Presidente de la Repú¬blica, pronunciadas el29 de marzo de 1978 durante la ceremonia que puso en marcha el Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados.
6 Ibid, p. 15.
7 Ibid, p. 43.
8 Citado en Ernesto Meneses, op. cit .
EDUCACiÓN PARA TODOS
Fernando Solana, secretario de Educación
durante la presidencia de José López Portillo, instituyó,al finalizar los años setenta, el Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados.
Antonio Gómez Nashiki
Con la renuncia de Porfirio Muñoz Ledo como titular de la SEP, en noviembre de 1977, muchas especulaciones se dieron cita en torno a la labor hasta ese momento desarrollada, así como su posible continuidad en materia educativa. Fernando Solana, nuevo secretario, respetó gran parte de lo realizado y lo estructuró en cinco grandes objetivos:
1) ofrecer educación básica a todos los mexi¬canos, especialmente niños,
2) vincular la educación terminal con el sistema de pro¬ducción de bienes y servicios, social y nacionalmente necesarios,
3) elevar la calidad de la educación
4) Mejorar la atmósfera cultural y
5) elevar la eficiencia administrativa del sistema. Los objetivos se descomponían en metas, de la primera de ellas es de donde se desprende el programa de educación para todos:
(...) asegurar la primaria completa a todos los niños, castellanizar y proporcionar la primaria bilingüe a la población indígena, proporcionar a la población adulta la oportunidad de recibir la educación básica o comple¬mentarla en su caso; ampliar la educa¬ción preescolar; ofrecer la secundaria técnica, según las necesidades de cada zona... 1
Una ambiciosa cruzada educativa
El Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados se instrumentó el 29 de marzo de 1978, bajo la presidencia de José López Portillo y con el objetivo de:
Asegurar a todos los mexicanos el uso del alfabeto y la educación fundamental indispensable para que mejoren por sí mismos, individual y colectivamente, la calidad de su vida.
Bajo el lema de "Educación para todos", el programa planteaba de inicio una am¬biciosa cruzada que, en términos generales, coordinaría la SEP, bajo un nuevo esquema de desconcentración; se planteaban como metas las siguientes:
1. Asegurar a todos los niños mexicanos la educación primaria.
2. Impulsar la enseñanza del castellano a quienes carecen de él.
3. Ampliar decididamente la educación para adultos, no sólo con una gran campaña de alfabetización, sino procurando que quienes aprendan a leer y escribir cubran estudios complementarios y queden integrados a actividades culturales o de capacitación, o a ocupaciones productivas en donde utilicen el alfabeto.
Los marginados
Con una definición muy amplia de marginados, pero poco focalizada regionalmente -en dónde se ubicaban-, el programa establecía como único mecanismo de solución a la educación:
Obviamente hay diferentes grados de marginación y marginación en diferentes aspectos de la vida. Pero la marginación extrema, desde el punto de vista no sólo cultural sino también económico, social e incluso político, se da entre quienes no tienen la posibilidad de utilizar el alfabeto para integrarse a la sociedad nacional.²
En este sentido, la idea educativa del programa se apoyaba en una concepción redencionista, que era la siguiente:
En la educación está la .clave de la calidad de la vida. Con ella se inicia el proceso que lleva al individuo a la riqueza o a la pobreza, a la participación social o a la marginación, a la libertad o a la dependencia.3
El programa respondía, de acuerdo con su diagnóstico, a solucionar un enorme déficit educativo que en términos muy generales se planteaba de la siguiente manera:
7 millones de adultos analfabetos... 13 millones de alfabetizados no han terminado su primaria... dos millones de niños en edad escolar que carecen de escuela primaria, 200 mil jóvenes cumplen 15 de edad sin haber aprendido a leer, cerca de un millón de mexicanos no habla español.4
Desconcentración de la SEP
De acuerdo con el plan trazado, los gobiernos estatales tendrían una relación distinta, bajo el impulso del secretario de Educación, que había hecho pública la idea de desconcen¬trar el pesado aparato burocrático de-la SEP. En este caso la participación de los estados sería más direc¬ta, las razones que se argumentaban eran las siguientes:
... en primer lugar fortalecerá el federalismo; en segundo multi¬plicará el esfuerzo; en tercero, aumentará la eficiencia al pro¬mover tratamientos regionales: cada entidad tiene sus propias ca¬racterísticas, sus recursos, su ca¬pacidad organizativa, su propia voluntad para la acción, el presi¬dente de la República decía al respecto: "quiero convocarlos, señores gobernadores, en un acto federalista, para que se sumen, aceptando las responsabilidades en su territorio de este progra¬ma, a conducir con nosotros ... este elemental esfuerzo de justi¬cia que todo el país debe a sus marginados".5
Esta nueva relación con los estados implicaba para ellos una erogación considerable, por lo que el progra¬ma contemplaba un fondo especial de mil millones. La distribución es¬tatal de este recurso estaría en fun¬ción de: primero "al esfuerzo que cada uno realice para reunir recur¬sos adicionales destinados al Progra¬ma" y, segundo, procurando asignar proporcionalmente mayores recursos a los estados que más lo necesi¬ten. Incluso se contemplaba que, en caso de que algún estado decidiera no participar, la SEP en consecuen¬cia intervendría para poner en fun¬cionamiento el programa.
En lo que se refiere a los aspec¬tos de apoyo técnico-pedagógico, la secretaría ofrecía manuales de organización y los materiales téc¬nicos y pedagógicos necesarios para iniciar el programa, así como el apoyo de promotores municipales y locales.
Para asegurar el funcionamiento y seguimiento de las acciones es¬tatales, se proponía la creación de un comité presidido por el propio gobernador y en el que participaría el delegado general de la SEP en la entidad; de igual forma se invitaba a la creación de los comités munici¬pales y 10cales,6 tomando como modelo la organización estatal.
Programa de Primaria para todos los niños
El objetivo de este programa era lo¬grar que todos los niños con edad entre seis y 14 años tuvieran la opor¬tunidad de ingresar a la primaria y la posibilidad de terminarla, así como mejorar la calidad de su educación. Las estrategias eran las siguientes:
Propiciar la participación en el Programa de los gobiernos esta¬tales y municipales... Alcanzar el equilibrio educativo entre los es¬tados y dentro de los mismos... impulsar la desconcentración ad¬ministrativa de la SEP... Crear una coordinación nacional del Programa, con un año de dura¬ción, para sentar las bases de operación del mismo...
Los principales problemas a los que se enfrentó el programa al ponerse en marcha fueron los siguientes: carencia de información geográfica actualizada y veraz para programar las actividades oportunamente, au¬sencia de una infraestructura ade¬cuada para apoyar los lineamientos generales del programa; falta de re¬cursos humanos capacitados para manejar adecuadamente el plan.
Programa de Castellanización
Este programa comprendía dos pro¬yectos: a) castellanización de prees¬colares y b) albergues escolares. Los objetivos eran lograr que los niños indígenas preescolares iniciaran el aprendizaje del castellano... "Procu¬rar que el castellano cumpla plena¬mente con su función de vínculo entre todos los mexicanos."
El principal problema, de acuer¬do con la evaluación hecha un año después, fue la dispersión tan gran¬de que mostraba la población. Pese a ello, con la modalidad implemen¬tada por la SEP de albergues para niños, se trató de paliar la situación pero en la mayoría de los casos no fue suficiente. Como era de espe¬rarse, las difíciles condiciones rura¬les hacían muy problemática la implementación de la estrategia educativa. Los problemas iban des¬de la falta de maestros capacitados, hasta el franco rechazo de las comunidades. Este programa se ins¬piraba, con mucho en los recuerdos de las misiones culturales de la épo¬ca vasconceliana. El problema de alfabetizar en un ámbito rural fue expuesto por Muñoz Izquierdo quien, en el marco de una investi¬gación realizada para evaluar este programa, apuntaba lo siguiente:
no puede negarse que la alfabe¬tización constituye por sí misma un valor deseable... pero los responsables de la ejecución del programa ... deben percatarse de añadir a éste proyectos destinados a modificar las condiciones estructurales del campesino, si se desea que la instrucción propor¬cionada a ese sector contribuya a mejorar la condición de vida de la población.8
Programa de Educación para Adultos
A diferencia de los dos anteriores, este programa enfrentó una caren¬cia de recursos, por lo que fue ins¬trumentado en forma piloto en un inicio; por otra parte, también se ex¬perimentó un rechazo de los adul¬tos hacia la nueva experiencia educativa y no se contaba con los recursos de la tecnología educativa apropiada para apoyados. De igual forma, existía una dispersión geográfica que impedía facilitar la en¬señanza a sectores amplios de los educandos potenciales. Por último, la escasez de especialistas en educa¬ción de adultos y en sistemas abier¬tos y a distancia fue un factor que pesó mucho para la buena realiza¬ción de las estrategias planteadas.
El programa Educación para Todos se dio en un contexto que parecía favorable, en el que las expectativas de la economía del país resultaban positivas, sin embargo, al cumplir un año el panorama eco¬nómico nacional se modificó drás¬ticamente, al grado de enfrentar una de las crisis económicas más seve¬ras de todos los tiempos, factor que trastocó los fines establecidos originariamente en este ambicioso proyecto.
Notas
1 Véase Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México, Méxi¬co, CEE-UIA, 1997, p. 20.
2 Ibid, p. 11
3 Ibidem.
4 Educación para todos, México, SEP, 1978.
5 Palabras del Presidente de la Repú¬blica, pronunciadas el29 de marzo de 1978 durante la ceremonia que puso en marcha el Programa Nacional de Educación a Grupos Marginados.
6 Ibid, p. 15.
7 Ibid, p. 43.
8 Citado en Ernesto Meneses, op. cit .
domingo, 22 de noviembre de 2009
El sexenio de LEA y la polémica de los libros de texto
El autor reconstruye la polémica que tuvo lugar a mediado de los 70's a propòsito de los libros de Ciencias Naturales y Ciencias Sociales, respectivamente.
1975. LA POLÉMICA DE LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITOS
Antonio Gómez Nashiki*
Revista Educación 2001 Núm. 40
Septiembre 1998
El difícil contexto
Desde las primeras declaraciones de Luís Echeverría como candidato electo a la Presidencia de la República se hicieron los anuncios correspondientes para llevar a cabo una reforma educativa “profunda” e “integral” en todos los niveles y ámbitos, pero siempre distanciándose de la iniciada por Díaz Ordaz, en un difícil contexto en el que la sombra del movimiento estudiantil de 1968 y, desde luego, Tlatelolco, estaban presentes. El candidato afirmaba:
“Todos nuestros problemas desembocan o se relacionan con uno solo: el de la educación… Ningún avance económico, ninguna mejoría social son posibles sin la educación popular, sin que lleguen al pueblo los beneficios de la cultura en sus diversos niveles… realizaremos una reforma educativa profunda e integral…”
Las primeras acciones del sexenio en materia educativa iniciaron con una encuesta nacional aplicada a los maestros de educación primaria para recopilar opiniones y críticas en torno a su quehacer cotidiano. Los resultados arrojaron, entre otras conclusiones, las siguientes:
“1. Elaborar un plan de estudios y unos programas de aprendizaje más acordes con la realidad nacional socioeconómica del país, y con los intereses de los educandos.
“2. Aplicar una metodología que se aparte del verbalismo y de la enseñanza libresca para que el educando deje de ser un memorizador de conceptos y sea, en cambio, una persona que razone y comprenda la esencia de los mismos.
“3. Diseñar el contenido de nuevos textos que realmente faciliten la enseñanza y transmitan el pensamiento científico contemporáneo conforme a una estructura didáctica actualizada.
“4. Revisar la formación de los profesores y promover su actualización científica y pedagógica.”
Más aún la idea de reformar los libros de texto se convirtió en una meta gubernamental pública al declarar el Subsecretario de educación primaria y normal en 1971, Ramón G. Bonfil, que los textos de 1962 se sustituirán por nuevos libros con sistemas pedagógicos y orientaciones más adecuadas a las necesidades del país.
Nuevos planes y programas de estudio
Apoyados en la consulta al magisterio se reformularon los planes y programas, las diferencias más significativas eran que se dirigían al niño en abstracto, y no al niño mexicano como lo hacían los libros del periodo de López Mateo; además, los ejes centrales de los planes de 1957 como eran el mexicano, la familia mexicana y la nación mexicana, fueron modificados bajo la orientación de que las nuevas generaciones deberían asumir su aprendizaje, además de darles una conciencia histórica, y desarrollar en ellas una actitud científica ante el mundo.
La elaboración de la segunda generación de libros corrió a cargo de instituciones y de especialistas provenientes de El Colegio de México y del centro de estudios Avanzados del Instituto politécnico Nacional que, convocados por la SEP expresamente y sin realizar concurso público, realizaron el trabajo en un corto tiempo.
Los nuevos planes y programas se elaboraron de acuerdo con cinco criterios específicos:
“1. El carácter permanente de la educación, la cual se inicia con el nacimiento y está presente a lo largo de toda la vida.
“2. La actitud científica, que consiste en la capacidad de observar y registrar, examinar y revisar, formular juicios tentativos rechazando el dogmatismo y desarrollando el sentido crítico.
“3. La conciencia histórica, necesaria para explicar el presente en función de cambios del pasado y para prevenir el futuro.
“4. La relatividad, por lo que todo debe verse como sujeto a revisión y reelaboración; es importante tanto para la adaptación al cambio permanente como para el desarrollo de la tolerancia que garantice una convivencia pacífica.
“5. El acento en el aprendizaje, ya que en él- y no en la transmisión de la información- se basa el proceso educativo. Por esto se hace hincapié en que los estudiantes ‘aprendan a aprender’.
Los programas constaban de siete áreas programáticas: Español, Matemáticas, Ciencias sociales y Ciencias Naturales, y tres complementarias: Educación Física, Artística y Tecnológica. Una diferencia significativa con los libros de 1962 es que éstos se basaron en los programas de 1957 y no en los de 1961, situación que en su momento desconcertó enormemente al magisterio. La propuesta de los nuevos libros se elaboró de acuerdo con los programas creados expresamente para ello.
En 1972 aparecieron los libros de los dos primeros años de educación primaria. Aunque se registraron dos pronunciamientos en contra, uno del Movimiento Revolucionario del Magisterio, y el otro del Partido Comunista Mexicano, no tuvieron trascendencia. La primera edición del libro de sexto año de Ciencias Sociales, por su parte, no logró llegar al público en general; la edición la detuvo Roger Díaz de Cosío, subsecretario de Planeación Educativa. Las razones fueron que la edición fue fuertemente criticada por algunos intelectuales, entre ellos Víctor Flores Olea, director de la Facultad de Ciencias Políticas y sociales de la UNAM; Julio Scherer García, director general de Excélsior (1968-1976) y Fernando Pérez Correa, secretario general de la UNAM, incluso, se llegó a decir que si la edición aparecía como tal se convertiría en una franca provocación para algunos sectores y daría lugar a pugnas en contra del gobierno. La decisión fue realizar una nueva edición corregida. Entre las modificaciones que sufrió el texto original se pueden citar, entre otras, la eliminación de la referencia a los dirigentes de la toma del cuartel Moncada en Cuba, la inclusión del conflicto palestino-israelí, de Juan XXIII y de John F. Kennedy, con la finalidad de “mantener cierto equilibrio, y al mismo tiempo, restar fuerza a otros movimientos sociales…”.
Ley Federal de Educación
En 1973, el Presidente envió una iniciativa para modificar la Ley Federal de Educación vigente desde 1941. Entre algunos de los puntos que de inmediato causaron la reacción –aún antes de ser aprobada- de la Asociación Nacional de Padres de Familia (UNPF), la Iglesia católica y el Partido Acción Nacional (PAN), están los que se refieren a la consolidación del control estatal de la educación. En el artículo 8º, la ley señalaba que la educación que impartiera el Estado y toda la educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo destinada a obreros y campesinos, se mantendría por completo ajena a cualquier doctrina religiosa y, basados en los resultados del proceso científico, lucharía contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. El artículo 9º señalaba también que las corporaciones religiosas, los ministros de los cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o predominantemente, realicen actividades educativas y las asociaciones o sociedades de cualquier credo religioso, no intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo o grado destinada a obreros y campesinos. Prescribe que sea el Estado el que otorgue, niegue o revoque tanto: a) la autorización a los particulares para impartir educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo o grado destinada a obreros y campesinos y b) la validez oficial a estudios distintos de los anteriormente especificados.
En medio de una intensa polémica, la ley fue aprobada el 29 de noviembre de 1973, y entró en vigor 15 días después; sin embargo, los sectores movilizados en este momento volverían a tener una fuerte presencia dos años después, manifestándose en contra de la puesta en circulación de los nuevos libros de texto gratuito.
Los nuevos libros
Libro de Español. Lecturas: en este libro se introduce un enfoque lingüístico, basado en la gramática estructural. La primera dificultad que tuvieron que resolver los autores que proponían el método global del análisis estructural (lectoescritura) era la opinión de los docentes que querían seguir enseñando el método fonético; una resistencia que tardaría varios años en aceptarse.
Libro de Lecturas: fue elaborado a partir de fragmentos de la más “selecta literatura” universal por especialistas de El Colegio de México, con la finalidad de enriquecer la capacidad de expresión oral; desarrollar la habilidad para estructurar el pensamiento, la sensibilidad y creatividad estética a través de la lengua, entre otros.
Libro de Ciencias Sociales: el texto trataba de situar al niño en el contexto mundial; destacando la importancia de los movimientos de liberación nacional del siglo XVIII; denunciando las opresiones del llamado tercer mundo; convirtiendo en temas importantes los fenómenos sociales como la revolución cubana, la guerra de Vietnam, la revolución china, o bien determinados personajes como Fidel Castro Ruz, Che Guevara, Mao, Ho Chi Minh; y presentar una posición crítica respecto de los regímenes totalitarios, tanto de derecha como de izquierda.
Libro de Ciencias Naturales: el libro de sexto año, dirigido a estudiantes de 12 años, incluía la educación sexual y mencionaba los fenómenos de la pubertad, eyaculación y menstruación, así como las modificaciones de los cuerpos de los niños y niñas en ese periodo, sin embargo, no describía el papel del padre en la generación. Las opiniones del texto se detenían en el aspecto fisiológico del sexo y dejaban de lado el aspecto emocional. Respecto de las prácticas sexuales del adolescente –mencionadas en el libro del maestro-, se decía que eran normales. El texto se mantenía en el plano informativo solamente.
La polémica
Entre los meses de enero y febrero de 1975 se inicia una serie de ataques en la prensa a los nuevos libros. La discusión se centraba sólo en dos de los libros, el de Ciencias Sociales y el de Ciencias Naturales. Los ataques provenían principalmente de la UNPF, la iniciativa privada y la Iglesia católica que, a través de varios desplegados intentaron refutar y modificar el contenido de los libros. Sin embargo, un antecedente de la polémica se da a finales de 1974 e inicios de 1975 cuando se realiza una reunión privada en Monterrey, en la que participan por parte del gobierno Víctor Bravo Ahúja, secretario de la SEP; Porfirio Muñoz Ledo, secretario del Trabajo y representante personal del presidente, y Roger Díaz de Cosío, subsecretario de Planeación Educativa. Por parte de los empresarios regiomontanos, asistió el director del grupo Alfa y la representante de la UNPF. “Muñoz Ledo es nombrado por Echeverría para que vigile las modificaciones a la edición. En ellas se incluyen las solicitadas por el grupo Monterrey y la UNPF, principalmente. Las reformas se hacen de tal manera que pasan la censura, pero los libros guardan y cumplen los fines que perseguían. Por ejemplo, se pedía que se quitara la foto de Mao; si bien se retira la que estaba, en su lugar se pone otra de Mao joven…De la misma manera, la foto del ‘Che’ Guevara se logró introducir en un timbre cubano… para matizar la presencia de Marx, Darwin, Freíd …se introducen a muchos otros personajes: Marie Curie, Claude Bernard y científicos que no están identificados a ninguna corriente ideológica…” El argumento de los detractores se guiaba por el criterio de eliminar lo que se consideraba peligroso, socializante, comunizante o ateo.
Incluso, los mismos argumentos ya discutidos siguieron utilizándose en los inicios de 1975, por ejemplo, en un sendo desplegado del Centro Patronal de Nuevo León, decía al respecto: “El contenido… es negativo y antinacional por el enaltecimiento que hace de héroes de otros países ,” otro ejemplo es el de la UNPF que en un largo desplegado señala entre otras cosas la “tendencia socializante” 1. La riqueza es producto invariable del despojo y de la explotación…3. Los ricos son siempre malos y los pobres son siempre buenos… 6. Las personas y países socialistas son lo mejor que existe; ahí hay heroicidad, bondad, justicia, bienestar absoluto; los demás son ladrones, asesinos, o por lo menos insignificantes: China Socialista es lo máximo… 11. En una palabra, la única organización política buena para la mayoría es la de los Estados Socialistas, que según la teoría, son los Soviets o Consejos de “trabajadores” los que gobiernan, y hacen en forma eficaz y hasta apostólica… Concluimos, categóricamente, que el libro de Ciencias Sociales de sexto año es socializante. El plan está muy bien elaborado: al estudiante le meten en la cabeza el ideal del comunismo como óptimo… y le ocultan que el él se niega la existencia de Dios y del alma humana …”.
Si para los libros de Ciencias Sociales existieron críticas, para los de Ciencias Naturales los pronunciamientos en contra no se hicieron esperar. El centro del ataque en estos materiales fue el tema de la educación sexual, que, de acuerdo con las opiniones vertidas, recordaba en mucho a los argumentos contra la propuesta de Bassols, es decir, “arrebatar” el derecho primario de los padres de familia a educar a sus hijos en cuestiones sexuales. Los argumentos aparecidos en la prensa eran en el siguiente tenor: “…es inmoral justificar que la masturbación es normal y natural… Si el sexo se viera a través del prisma biológico, en México no se superará el ‘machismo’, que hace que el hombre vea en la mujer un mero objeto de diversión y que da hasta un 40% de hijos naturales en varios estados de la República”. Más adelante señalaba: “La evolución no es un proceso orientado, planificado o dirigido por algún ser superior o por la naturaleza… No nos oponemos a que se expongan teorías, sino al dogmatismo absurdo de un gobierno que se empeña en introducir el evolucionismo, para negar la existencia y la intervención de Dios…” El desplegado de la UNPF cerraba su argumento con un fuerte desafío: “Padre de familia: consulta lo que no entiendas con personas de quienes estés absolutamente seguro de su sano juicio y aléjate de los saboteadores o ‘paleros’ que te dirán todo lo que afirma la SEP.”
Los argumentos en contra señalaban cosas extremas como: incitar a los jóvenes a iniciar una vida sexual rápidamente; mostrar pornografía en los textos; invadir el espacio familiar al hablarles, sin la autorización de los padres, de valores poco “recomendables para su edad”, “de cosas sucias” e incluso “no cristianas”, “atacar la paternidad responsable”, “el uso de anticonceptivos”, pero sobre todo desconfían de la preparación del docente para manejar estos temas.
La guerra de declaraciones tanto de las posiciones a favor o en contra fueron muchísimas, algunas sólo terciaban al hablar de algunos temas recurrentemente señalados y, en muchos casos, sin conocer la propuesta o el contenido completo del libro. Por su parte, la actitud de la SEP fue de no abandonar el proyecto, defendiendo la reforma, respondiendo a los argumentos en diversas oportunidades y retomando las opiniones pertinentes para incorporarlas en futuras ediciones: “La reforma educativa es atacada porque estimula en las nuevas generaciones una actitud crítica y no trata de alienar al pueblo. Las nuevas generaciones no pueden ignorar que los países se conforman y adquieren identidad a través de profundos movimientos sociales…”.
Hay otra declaración ilustrativa a este respecto: “…los juicios emitidos por los obispos mexicanos acerca de los libros de texto gratuitos… coincide con la actitud y la campaña de rumores y falsa información que realizan sectores oscurantistas y retrógrados en contra de las instituciones nacionales…”.
A pesar de las resistencias, como el robo de libros en algunas ciudades del norte del país, o amenazas a varios docentes que manifestaron apoyo a los libros, éstos se mantuvieron sin modificaciones significativas por más de 17 años.
Notas.
Discursos de campaña, 15 de noviembre de 1969.
Véase Aportaciones para la Reforma Educativa, México, Secretaría de Educación Pública, 1971.
Véase El Universal, 4 de junio de 1971
Salcedo Aquino R. “El desarrollo de los Libros de Texto Gratuitos”, Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, Comisión Interna de Administración y Programación, Seminario sobre los Libros de Texto Gratuitos, ponencia presentada el 22 de abril, 1981.
Véase Villa Lever, Lorenza, Los libros de texto gratuitos. La disputa por la educación en México, U. de G., 1988, p. 169.
Ibid, p. 169.
Ibidem.
Véase la Ley Federal de Educación, 29 de noviembre de 1973.
Ibid.
Villa Lever, L., Op. Cit., pp. 166-169.
Véase el libro del maestro.
Varela, R. “Aciertos y críticas en el libro de texto de ciencias sociales, sexto año”, citado por Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México,1964-1976, México, CEE, UIA, 1992.
Villa Lever, L., Op. Cit, p. 198-199 y Latapí, Pablo, Política educativa y valores nacionales, México, Nueva Imagen, 1979
El Universal, 6 de enero de 1975.
Excélsior 3 de febrero de 1975
Excélsior 3 de febrero de 1975
Declaración de Bravo Ahuja durante la asamblea con los miembros de la X sección del SNTE.
Excélsior, 13 de febrero 1975.
En la edición de 1983, al menos algunas medias verdades se complementaron con los actos de crueldad de Stalin y las consecuencias de la dependencia científica, económica y política de Cuba respecto de la URSS (p. 59), citado por Ernesto Meneses, Op. Cit., p. 303.
1975. LA POLÉMICA DE LOS LIBROS DE TEXTO GRATUITOS
Antonio Gómez Nashiki*
Revista Educación 2001 Núm. 40
Septiembre 1998
El difícil contexto
Desde las primeras declaraciones de Luís Echeverría como candidato electo a la Presidencia de la República se hicieron los anuncios correspondientes para llevar a cabo una reforma educativa “profunda” e “integral” en todos los niveles y ámbitos, pero siempre distanciándose de la iniciada por Díaz Ordaz, en un difícil contexto en el que la sombra del movimiento estudiantil de 1968 y, desde luego, Tlatelolco, estaban presentes. El candidato afirmaba:
“Todos nuestros problemas desembocan o se relacionan con uno solo: el de la educación… Ningún avance económico, ninguna mejoría social son posibles sin la educación popular, sin que lleguen al pueblo los beneficios de la cultura en sus diversos niveles… realizaremos una reforma educativa profunda e integral…”
Las primeras acciones del sexenio en materia educativa iniciaron con una encuesta nacional aplicada a los maestros de educación primaria para recopilar opiniones y críticas en torno a su quehacer cotidiano. Los resultados arrojaron, entre otras conclusiones, las siguientes:
“1. Elaborar un plan de estudios y unos programas de aprendizaje más acordes con la realidad nacional socioeconómica del país, y con los intereses de los educandos.
“2. Aplicar una metodología que se aparte del verbalismo y de la enseñanza libresca para que el educando deje de ser un memorizador de conceptos y sea, en cambio, una persona que razone y comprenda la esencia de los mismos.
“3. Diseñar el contenido de nuevos textos que realmente faciliten la enseñanza y transmitan el pensamiento científico contemporáneo conforme a una estructura didáctica actualizada.
“4. Revisar la formación de los profesores y promover su actualización científica y pedagógica.”
Más aún la idea de reformar los libros de texto se convirtió en una meta gubernamental pública al declarar el Subsecretario de educación primaria y normal en 1971, Ramón G. Bonfil, que los textos de 1962 se sustituirán por nuevos libros con sistemas pedagógicos y orientaciones más adecuadas a las necesidades del país.
Nuevos planes y programas de estudio
Apoyados en la consulta al magisterio se reformularon los planes y programas, las diferencias más significativas eran que se dirigían al niño en abstracto, y no al niño mexicano como lo hacían los libros del periodo de López Mateo; además, los ejes centrales de los planes de 1957 como eran el mexicano, la familia mexicana y la nación mexicana, fueron modificados bajo la orientación de que las nuevas generaciones deberían asumir su aprendizaje, además de darles una conciencia histórica, y desarrollar en ellas una actitud científica ante el mundo.
La elaboración de la segunda generación de libros corrió a cargo de instituciones y de especialistas provenientes de El Colegio de México y del centro de estudios Avanzados del Instituto politécnico Nacional que, convocados por la SEP expresamente y sin realizar concurso público, realizaron el trabajo en un corto tiempo.
Los nuevos planes y programas se elaboraron de acuerdo con cinco criterios específicos:
“1. El carácter permanente de la educación, la cual se inicia con el nacimiento y está presente a lo largo de toda la vida.
“2. La actitud científica, que consiste en la capacidad de observar y registrar, examinar y revisar, formular juicios tentativos rechazando el dogmatismo y desarrollando el sentido crítico.
“3. La conciencia histórica, necesaria para explicar el presente en función de cambios del pasado y para prevenir el futuro.
“4. La relatividad, por lo que todo debe verse como sujeto a revisión y reelaboración; es importante tanto para la adaptación al cambio permanente como para el desarrollo de la tolerancia que garantice una convivencia pacífica.
“5. El acento en el aprendizaje, ya que en él- y no en la transmisión de la información- se basa el proceso educativo. Por esto se hace hincapié en que los estudiantes ‘aprendan a aprender’.
Los programas constaban de siete áreas programáticas: Español, Matemáticas, Ciencias sociales y Ciencias Naturales, y tres complementarias: Educación Física, Artística y Tecnológica. Una diferencia significativa con los libros de 1962 es que éstos se basaron en los programas de 1957 y no en los de 1961, situación que en su momento desconcertó enormemente al magisterio. La propuesta de los nuevos libros se elaboró de acuerdo con los programas creados expresamente para ello.
En 1972 aparecieron los libros de los dos primeros años de educación primaria. Aunque se registraron dos pronunciamientos en contra, uno del Movimiento Revolucionario del Magisterio, y el otro del Partido Comunista Mexicano, no tuvieron trascendencia. La primera edición del libro de sexto año de Ciencias Sociales, por su parte, no logró llegar al público en general; la edición la detuvo Roger Díaz de Cosío, subsecretario de Planeación Educativa. Las razones fueron que la edición fue fuertemente criticada por algunos intelectuales, entre ellos Víctor Flores Olea, director de la Facultad de Ciencias Políticas y sociales de la UNAM; Julio Scherer García, director general de Excélsior (1968-1976) y Fernando Pérez Correa, secretario general de la UNAM, incluso, se llegó a decir que si la edición aparecía como tal se convertiría en una franca provocación para algunos sectores y daría lugar a pugnas en contra del gobierno. La decisión fue realizar una nueva edición corregida. Entre las modificaciones que sufrió el texto original se pueden citar, entre otras, la eliminación de la referencia a los dirigentes de la toma del cuartel Moncada en Cuba, la inclusión del conflicto palestino-israelí, de Juan XXIII y de John F. Kennedy, con la finalidad de “mantener cierto equilibrio, y al mismo tiempo, restar fuerza a otros movimientos sociales…”.
Ley Federal de Educación
En 1973, el Presidente envió una iniciativa para modificar la Ley Federal de Educación vigente desde 1941. Entre algunos de los puntos que de inmediato causaron la reacción –aún antes de ser aprobada- de la Asociación Nacional de Padres de Familia (UNPF), la Iglesia católica y el Partido Acción Nacional (PAN), están los que se refieren a la consolidación del control estatal de la educación. En el artículo 8º, la ley señalaba que la educación que impartiera el Estado y toda la educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo destinada a obreros y campesinos, se mantendría por completo ajena a cualquier doctrina religiosa y, basados en los resultados del proceso científico, lucharía contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios. El artículo 9º señalaba también que las corporaciones religiosas, los ministros de los cultos, las sociedades por acciones que, exclusiva o predominantemente, realicen actividades educativas y las asociaciones o sociedades de cualquier credo religioso, no intervendrán en forma alguna en planteles en que se imparta educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo o grado destinada a obreros y campesinos. Prescribe que sea el Estado el que otorgue, niegue o revoque tanto: a) la autorización a los particulares para impartir educación primaria, secundaria y normal y la de cualquier tipo o grado destinada a obreros y campesinos y b) la validez oficial a estudios distintos de los anteriormente especificados.
En medio de una intensa polémica, la ley fue aprobada el 29 de noviembre de 1973, y entró en vigor 15 días después; sin embargo, los sectores movilizados en este momento volverían a tener una fuerte presencia dos años después, manifestándose en contra de la puesta en circulación de los nuevos libros de texto gratuito.
Los nuevos libros
Libro de Español. Lecturas: en este libro se introduce un enfoque lingüístico, basado en la gramática estructural. La primera dificultad que tuvieron que resolver los autores que proponían el método global del análisis estructural (lectoescritura) era la opinión de los docentes que querían seguir enseñando el método fonético; una resistencia que tardaría varios años en aceptarse.
Libro de Lecturas: fue elaborado a partir de fragmentos de la más “selecta literatura” universal por especialistas de El Colegio de México, con la finalidad de enriquecer la capacidad de expresión oral; desarrollar la habilidad para estructurar el pensamiento, la sensibilidad y creatividad estética a través de la lengua, entre otros.
Libro de Ciencias Sociales: el texto trataba de situar al niño en el contexto mundial; destacando la importancia de los movimientos de liberación nacional del siglo XVIII; denunciando las opresiones del llamado tercer mundo; convirtiendo en temas importantes los fenómenos sociales como la revolución cubana, la guerra de Vietnam, la revolución china, o bien determinados personajes como Fidel Castro Ruz, Che Guevara, Mao, Ho Chi Minh; y presentar una posición crítica respecto de los regímenes totalitarios, tanto de derecha como de izquierda.
Libro de Ciencias Naturales: el libro de sexto año, dirigido a estudiantes de 12 años, incluía la educación sexual y mencionaba los fenómenos de la pubertad, eyaculación y menstruación, así como las modificaciones de los cuerpos de los niños y niñas en ese periodo, sin embargo, no describía el papel del padre en la generación. Las opiniones del texto se detenían en el aspecto fisiológico del sexo y dejaban de lado el aspecto emocional. Respecto de las prácticas sexuales del adolescente –mencionadas en el libro del maestro-, se decía que eran normales. El texto se mantenía en el plano informativo solamente.
La polémica
Entre los meses de enero y febrero de 1975 se inicia una serie de ataques en la prensa a los nuevos libros. La discusión se centraba sólo en dos de los libros, el de Ciencias Sociales y el de Ciencias Naturales. Los ataques provenían principalmente de la UNPF, la iniciativa privada y la Iglesia católica que, a través de varios desplegados intentaron refutar y modificar el contenido de los libros. Sin embargo, un antecedente de la polémica se da a finales de 1974 e inicios de 1975 cuando se realiza una reunión privada en Monterrey, en la que participan por parte del gobierno Víctor Bravo Ahúja, secretario de la SEP; Porfirio Muñoz Ledo, secretario del Trabajo y representante personal del presidente, y Roger Díaz de Cosío, subsecretario de Planeación Educativa. Por parte de los empresarios regiomontanos, asistió el director del grupo Alfa y la representante de la UNPF. “Muñoz Ledo es nombrado por Echeverría para que vigile las modificaciones a la edición. En ellas se incluyen las solicitadas por el grupo Monterrey y la UNPF, principalmente. Las reformas se hacen de tal manera que pasan la censura, pero los libros guardan y cumplen los fines que perseguían. Por ejemplo, se pedía que se quitara la foto de Mao; si bien se retira la que estaba, en su lugar se pone otra de Mao joven…De la misma manera, la foto del ‘Che’ Guevara se logró introducir en un timbre cubano… para matizar la presencia de Marx, Darwin, Freíd …se introducen a muchos otros personajes: Marie Curie, Claude Bernard y científicos que no están identificados a ninguna corriente ideológica…” El argumento de los detractores se guiaba por el criterio de eliminar lo que se consideraba peligroso, socializante, comunizante o ateo.
Incluso, los mismos argumentos ya discutidos siguieron utilizándose en los inicios de 1975, por ejemplo, en un sendo desplegado del Centro Patronal de Nuevo León, decía al respecto: “El contenido… es negativo y antinacional por el enaltecimiento que hace de héroes de otros países ,” otro ejemplo es el de la UNPF que en un largo desplegado señala entre otras cosas la “tendencia socializante” 1. La riqueza es producto invariable del despojo y de la explotación…3. Los ricos son siempre malos y los pobres son siempre buenos… 6. Las personas y países socialistas son lo mejor que existe; ahí hay heroicidad, bondad, justicia, bienestar absoluto; los demás son ladrones, asesinos, o por lo menos insignificantes: China Socialista es lo máximo… 11. En una palabra, la única organización política buena para la mayoría es la de los Estados Socialistas, que según la teoría, son los Soviets o Consejos de “trabajadores” los que gobiernan, y hacen en forma eficaz y hasta apostólica… Concluimos, categóricamente, que el libro de Ciencias Sociales de sexto año es socializante. El plan está muy bien elaborado: al estudiante le meten en la cabeza el ideal del comunismo como óptimo… y le ocultan que el él se niega la existencia de Dios y del alma humana …”.
Si para los libros de Ciencias Sociales existieron críticas, para los de Ciencias Naturales los pronunciamientos en contra no se hicieron esperar. El centro del ataque en estos materiales fue el tema de la educación sexual, que, de acuerdo con las opiniones vertidas, recordaba en mucho a los argumentos contra la propuesta de Bassols, es decir, “arrebatar” el derecho primario de los padres de familia a educar a sus hijos en cuestiones sexuales. Los argumentos aparecidos en la prensa eran en el siguiente tenor: “…es inmoral justificar que la masturbación es normal y natural… Si el sexo se viera a través del prisma biológico, en México no se superará el ‘machismo’, que hace que el hombre vea en la mujer un mero objeto de diversión y que da hasta un 40% de hijos naturales en varios estados de la República”. Más adelante señalaba: “La evolución no es un proceso orientado, planificado o dirigido por algún ser superior o por la naturaleza… No nos oponemos a que se expongan teorías, sino al dogmatismo absurdo de un gobierno que se empeña en introducir el evolucionismo, para negar la existencia y la intervención de Dios…” El desplegado de la UNPF cerraba su argumento con un fuerte desafío: “Padre de familia: consulta lo que no entiendas con personas de quienes estés absolutamente seguro de su sano juicio y aléjate de los saboteadores o ‘paleros’ que te dirán todo lo que afirma la SEP.”
Los argumentos en contra señalaban cosas extremas como: incitar a los jóvenes a iniciar una vida sexual rápidamente; mostrar pornografía en los textos; invadir el espacio familiar al hablarles, sin la autorización de los padres, de valores poco “recomendables para su edad”, “de cosas sucias” e incluso “no cristianas”, “atacar la paternidad responsable”, “el uso de anticonceptivos”, pero sobre todo desconfían de la preparación del docente para manejar estos temas.
La guerra de declaraciones tanto de las posiciones a favor o en contra fueron muchísimas, algunas sólo terciaban al hablar de algunos temas recurrentemente señalados y, en muchos casos, sin conocer la propuesta o el contenido completo del libro. Por su parte, la actitud de la SEP fue de no abandonar el proyecto, defendiendo la reforma, respondiendo a los argumentos en diversas oportunidades y retomando las opiniones pertinentes para incorporarlas en futuras ediciones: “La reforma educativa es atacada porque estimula en las nuevas generaciones una actitud crítica y no trata de alienar al pueblo. Las nuevas generaciones no pueden ignorar que los países se conforman y adquieren identidad a través de profundos movimientos sociales…”.
Hay otra declaración ilustrativa a este respecto: “…los juicios emitidos por los obispos mexicanos acerca de los libros de texto gratuitos… coincide con la actitud y la campaña de rumores y falsa información que realizan sectores oscurantistas y retrógrados en contra de las instituciones nacionales…”.
A pesar de las resistencias, como el robo de libros en algunas ciudades del norte del país, o amenazas a varios docentes que manifestaron apoyo a los libros, éstos se mantuvieron sin modificaciones significativas por más de 17 años.
Notas.
Discursos de campaña, 15 de noviembre de 1969.
Véase Aportaciones para la Reforma Educativa, México, Secretaría de Educación Pública, 1971.
Véase El Universal, 4 de junio de 1971
Salcedo Aquino R. “El desarrollo de los Libros de Texto Gratuitos”, Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, Comisión Interna de Administración y Programación, Seminario sobre los Libros de Texto Gratuitos, ponencia presentada el 22 de abril, 1981.
Véase Villa Lever, Lorenza, Los libros de texto gratuitos. La disputa por la educación en México, U. de G., 1988, p. 169.
Ibid, p. 169.
Ibidem.
Véase la Ley Federal de Educación, 29 de noviembre de 1973.
Ibid.
Villa Lever, L., Op. Cit., pp. 166-169.
Véase el libro del maestro.
Varela, R. “Aciertos y críticas en el libro de texto de ciencias sociales, sexto año”, citado por Ernesto Meneses, Tendencias educativas oficiales en México,1964-1976, México, CEE, UIA, 1992.
Villa Lever, L., Op. Cit, p. 198-199 y Latapí, Pablo, Política educativa y valores nacionales, México, Nueva Imagen, 1979
El Universal, 6 de enero de 1975.
Excélsior 3 de febrero de 1975
Excélsior 3 de febrero de 1975
Declaración de Bravo Ahuja durante la asamblea con los miembros de la X sección del SNTE.
Excélsior, 13 de febrero 1975.
En la edición de 1983, al menos algunas medias verdades se complementaron con los actos de crueldad de Stalin y las consecuencias de la dependencia científica, económica y política de Cuba respecto de la URSS (p. 59), citado por Ernesto Meneses, Op. Cit., p. 303.
Antes de la lectura anterior
Aquí agrego un artículo escrito por un exdirigente del 68, autor de una novela sobre ese año: Los años y los días y ahora periodista sobre temas diversos en MIlenio diario. Polémico y ácido sin duda, aporta su visión sobre la vida diaria de la juventud mexicana en las postrimerìas del 68. Se deja leer y créanme que refleja el ambiente pre 68. Unos años atrás, creo que en 1965 la revista Life le dedicó un reportaje al paìs en pujante crecimiento e incluyò opiniones de diversos estudiantes, al final la foto de una fiesta de fin de semana con jòven guitarra en mano rodeados de otros chavos, hombres y mujeres, muy formalmente vestidos. Va.
La vida cotidiana antes del 68
Por Luis González de Alba
La pregunta ¿cómo era la vida cotidiana en México antes del 68? es paralela a otra: ¿por qué tantos centenares de miles de jóvenes salieron a las calles en manifestaciones y mítines? ¿De veras cree alguien que marcharon, se expusieron a macanazos y la cárcel (nadie sospechaba que también a la muerte) por liberar a dos presos, ferrocarrileros y de diez años atrás, cuyos nombres no conocieron sino en las primeras asambleas? ¿Nombres que yo mismo debí recordar con esfuerzo? ¿O por liberar a los detenidos luego de confusos enfrentamientos en el centro de la ciudad? ¿Por qué los granaderos le habían pegado a una manifestación de grupos comunistas… que eran echados a pedradas cuando querían hablar en Ingeniería o Químicas? ¿Por qué también le habían arrimado, y recio, a una manifestación convocada por una organización estudiantil priista y para colmo del Poli?
No era la cárcel del Vallejo y Campa. Era la nuestra la que dolía. Enumero con poco orden:
En México no había más partido político que el PRI. Los demás eran bien sus sombras o, en el caso del PAN, una oposición heroica que perdía siempre y dondequiera, sostenían con esfuerzo las cuotas de sus militantes y no parecía crecer ni, mucho menos, que fuera a ganar algo importante jamás. El Partido Comunista no tenía existencia legal y tampoco mucha existencia real, pues su mayor fuerza estaba en algunas escuelas de la UNAM y del IPN. Eran sus tiempos de “soledad de perro”, como definiría José Revueltas una noche de entusiasmo y copas durante los mejores momentos del 68.
Para hacer la finta de que había opciones políticas entre las cuales elegir, el PRI había creado y sostenía económicamente algunos partidos incondicionales que, llegado el tiempo de presentar candidatos a la Presidencia, nombraban con alborozo y júbilo… al mismo candidato del PRI: eran principalmente el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido Popular Socialista (PPS), propiedad de Vicente Lombardo Toledano, un líder surgido cincuenta años antes del 68 y de quien mi papá contaba un chiste al parecer común en su generación: que tenía un centenar de trajes, todos finísimos, todos grises… todos idénticos. Así era siempre el del mismo trajecito gris.
Tampoco el PRI era verdaderamente un partido político. Era la columna electoral del gobierno y su brazo asistencial, integrado por corporaciones afines en todo a la Presidencia de la República; sindicatos de afiliación obligada, primero al sindicato y luego éste en conjunto al PRI. Las corporaciones se integraban en los famosos “tres sectores” del PRI, aún existentes: obrero, campesino y popular. Fuera del PRI, a los dirigentes obreros y campesinos los mataban o los aislaban hasta anularlos. Para los estudiantes había más libertad: a nadie le importaban los maoístas de Ciencias Políticas ni los troskos de Economía o los nebulosos medio guevaristas de Filosofía. Mientras fueran conferencias sobre Marx o periódicos murales denunciando las atrocidades de la guerra de Vietnam, la policía ni siquiera se molestaba en hacer detenciones.
Cuando algunos grupos comenzaban a pensar en entrenamiento guerrillero… el asunto cambiaba. En 1966 fue detenido el periodista Víctor Rico Galán, mexicano nacido en Galicia, España, que escribía cada semana en Siempre! discretas notas de espíritu pro castrista. Con él cayó todo su grupo de aspirantes a subir a la sierra. En la UNAM no pasó nada: algunos grupos hicimos un par de mítines en nuestras escuelas, denunciamos en los pasillos el carácter irreversiblemente reaccionario de la burguesía (porque no permitía que una futura guerrilla le quitara el poder e instaurara el socialismo) y de vez en cuando los recordábamos en “periódicos murales”.
Las elecciones federales, estatales y municipales las organizaba el PRI, los votos los contaba el PRI y al final ganaba el PRI. Las federales tenían el secretario de Gobernación como presidente de la organización electoral. El PAN no había conseguido siquiera imponer el uso de urnas transparentes, así que en muchas ocasiones llegaban, antes de abrir las casillas, “embarazadas”: llenas de votos a favor del PRI. Las autoridades de casilla las nombraba el PRI, impedían la presencia de observadores que no fueran del PRI o sus satélites, no pocas veces a punta de pistola. La explicación era simplona: ellos eran los guardianes de la Revolución de 1910, la de Reforma y la de Independencia; pero la astuta derecha no cejaba en sus intentos de engañar al pueblo y urgía cerrarle el paso, si era necesario a la fuerza: “¡No pasarán!”.
¿Dónde… dónde hemos oído algo muy semejante en los últimos años? Cuando era evidente que, con todo y carecer de campaña (por falta de fondos y cerrazón de los medios), de representantes en casilla y hasta de voces en la prensa, el PAN había ganado una diputación en un pueblo de Chihuahua, las urnas eran robadas por “desconocidos” y la autoridad de la casilla agraviada levantaba el acta correspondiente. Pero si el priista derrotado no las tenía todas consigo en el estado o en el centro, se permitía el triunfo del panista y no había robo de urnas. Así, además, se mostraba al mundo un Congreso plural, donde había tres o cuatro diputados del PAN. La Revolución mexicana era pues más generosa que la cubana, que no dejaba, y no deja todavía, ni un solo puesto a los enemigos del pueblo.
La elección presidencial debía ser revisada por el Congreso, el recién elegido, mismo día y misma elección que el presidente. El nuevo Congreso, se constituía en Colegio Electoral y proclamaba el triunfo del pueblo sobre las fuerzas de la derecha maligna. No se revisaban votos ni se cotejaban actas. Era una ceremonia de coronación previsible hasta en los detalles de los discursos.
Para que eso subsistiera debía evitarse el surgimiento de prensa independiente. Los diarios publicaban los boletines oficiales de cada dependencia. Esto facilitaba la lectura diaria: era lo mismo leer uno que otro periódico, y el motivo para preferir alguno eran sus mejores premios en la rifa semestral para suscriptores. Para asegurar la disciplina, el gobierno tenía un monopolio más vital que el que ahora conserva sobre Pemex: el papel. Nadie, sino “la nación”, o sea el gobierno, podía importar papel para imprimir su periódico o revista. Debía acudir a la PIPSA donde, si algo no había gustado en Gobernación, resultaba que ya no había papel.
No estaba mal que en la prensa escrita hubiera algunas voces independientes y hasta críticas: eso demostraba que había democracia. Pero la radio y, sobre todo, la televisión, eran rigurosamente vigiladas. Los noticiaros pasaban por la censura de Gobernación, pero los programas en vivo (entonces una buena parte) eran un riesgo. El Loco Valdés hizo un chiste en el Año de Juárez: “¿Ya saben quién es presidente bombero?”… “¿No?... pues Bomm-berito Juárez”… Le cancelaron el programa, uno de los más vistos por entonces.
Si el chiste hubiera sido sobre el presidente en funciones o, peor aún, sobre la primera dama, lo matan. Hacer mofa del ceceo de una Marta Sahún de la época no era siquiera imaginable. LÓPEZ Tarso, vestido de charro, declamaba un poema bucólico-ranchero una vez por semana en el noticiero del Canal 2. Siempre añadía: “Ya ves, paloma…” bla, bla. Cuando subió a la Presidencia Miguel de la Madrid, su pálida y silenciosa mujer se llamaba Paloma. A los pocos días, sin explicación alguna, el charro dijo su poema y terminó; “Ya ves, gaviota…”.
Los libros importaban mucho menos que diarios y revistas porque es un hecho sabido que en México nadie lee, y menos aún libros. Así que Marx y Engels se encontraban en las librerías más comunes entonces, las de Cristal. El Capital, en tres tomos, lo lanzó el Fondo de Cultura Económica, editorial dependiente del gobierno. Lenin también se conseguía. Editoriales como Era y Siglo XXI publicaban lo mismo biografías de Stalin y Trotsky que ensayos sociológicos sobre la pobreza: eran por y para universitarios. Pero hasta en libros hubo un límite al llegar a la Presidencia de la República Gustavo Díaz Ordaz: cuando el FCE publicó Los hijos de Sánchez, el ensayo novelado de una familia pobre, “una autobiografía de la pobreza”, el escándalo lacrimógeno de las voces que veían malquerencia contra México y complot levantado, como siempre, por extranjeros –un pinche gringo, Oscar Lewis, el autor, y un pinche argentino, el director del Fondo, Arnaldo Orfila-, logró la renuncia de Orfila. De esa renuncia y el nutrido apoyo intelectual, surgió la editorial Siglo XXI. Fue el primer distanciamiento del presidente Díaz Ordaz con la inteligencia.
Si radio y televisión estaban vigiladas, más lo estaba el cine, con toda su producción en manos del gobierno y del sindicato, que es del PRI, o sea del gobierno. La Dirección General de Cinematografía, dependiente de la Secretaría de Gobernación, revisaba argumentos y enviaba representantes a la filmación. El cine extranjero se exhibía a un comité de censura previa. Allí se quedaron muchas escenas de películas exhibidas con tijeretazo, pero se atoraron muchas otras por completo, entre ellas Gigante, del ya entonces mítico James Dean, Liz Taylor y Rock Hudson. ¿El motivo?, que hablaba mal de México.
Ahora que la pasan hasta por tele puede uno ver que hay hasta defensa, hecha a golpes por Rock Hudson, de su mujer mexicana, que no es insultada, le hace apenas una broma de mal gusto un mesero pesado: “¿Y a usted le traigo tamalis?”. Cuando pasó al cine Los hijos de Sánchez tampoco se exhibió “porque trata de una familia mexicana pobre”. Qué íbamos a pensar de nosotros mismos aquí, en México, porque fuera del país no alcanzaba el brazo de nuestra censura.
En 1964, en plena UNAM, todas las muchachas del entonces Colegio de Psicología llevaban vestido, medias, zapatos de tacón y peinado esponjoso a la Sandra Dee. Era raro que un joven llevara vaqueros; ninguno, por supuesto, se habría atrevido a llevar huaraches. Eso comenzaba a ocurrir por las tardes, en las carreras de Letras y Filosofía, pero se veía mal.
En el Instituto de Ciencias, la escuela jesuita de Guadalajara, los vaqueros sólo estaban permitidos a los norteños, origen que se debía probar para no ser rechazado en la puerta. También en Guadalajara, los patrulleros traían tijeras. Cuando veían a un “greñudo”, así no lo estuviera más que el presidente López Portillo quince años después, lo detenían, lo echaban sobre la patrulla y lo trasquilaban. Si se movía, le mochaban un pedazo de oreja.
¿Comisiones de Derechos Humanos para presentar quejas por estos abusos? Nadie había oído ni siquiera el nombre de eso.
Las manifestaciones, permitidas por la Constitución siempre que sean pacíficas y ordenadas, en la práctica siempre resultaban prohibidas por la policía porque era necesario solicitar previamente un permiso y señalar día, hora y recorrido. Con el permiso sellado, también las autoridades podían cambiar de opinión y apalear una manifestación que simplemente marchaba por donde se le había permitido.
Eso se ha visto como el fulminante del movimiento estudiantil del 68: no una sino dos manifestaciones permitidas fueron concienzudamente apaleadas, una organizada por la FNET, corporación priista para control estudiantil en el IPN, y otra por grupos de izquierda que cada año celebraban el 26 de julio con idéntico recorrido e idéntico escaso éxito.
El rock era, según el color de quien hablara, una manifestación diabólica para la derecha, y una manifestación del agringamiento de México para la izquierda. Ambas, derecha e izquierda, coincidían en que debían impedirse esos conciertos en nuestro país, al que el presidente Gustavo Díaz Ordaz habría de referirse en su informe presidencial correspondiente a 1968, como “un islote intocado”.
Cuando uno de sus hijos le salió rockanrolero al presidente, un grupo de empresarios pensó que, asociados con él, podrían poner en México la obra musical de moda en Londres, Nueva Cork y el mundo: Hair, donde, oh soponcio, era fama que al final aparecían todos los actores, actrices y hasta tramoyistas…totalmente encuerados y de frente al público, a cante y cante. Decidieron que el estreno debía hacerse en Acapulco. Pagaron los millonarios permisos, invirtieron otros millones en producción, ensayaron meses. Todo iba bien porque tenían con ellos al Díaz Ordaz Jr. El día del estreno les clausuraron el teatro. No la pusieron entonces ni después, jamás.
La llegada de los Beatles hizo que la gente mayor modificara ligeramente su mala opinión sobre la música juvenil: “Yesterday” y “Michelle” no eran tan malas ni ruidosas. Pero no querían saber nada de los Rolling y su “Satisfaction” que no logran. Se decía que tenían pacto con el diablo. Los condenaban en las iglesias y en los hogares.
Alguna vez fui, con otros de mi grupo político, a visitar a un famoso filósofo marxista. Su hijo acababa de llegar de Londres, cuando decir: “Londres” era fantasía juvenil inalcanzable, y traía el último disco de los Beatles: Revolver. Se asomó a saludar, apenas saco la cabeza y la metió en diez segundos cerrando la puerta de su habitación. Se hizo un penoso silencio que rompió el admirado filósofo: “Es un joven con problemas”, dijo, y el silencio persistió. Esos diez segundos nos habían bastado para constatar que el joven no tenía problemas, sencillamente era mariconcísimo. Pero el padre, rodeado de Marx y Engels en alemán y en todas sus diversas ediciones, quedó abrumado.
Cuando Inglaterra derogó las leyes que criminalizaban los actos homosexuales aunque se realizaran en privado y con otro adulto consintiente, un diario vespertino llenó, ya no digamos sus ocho columnas, sino la plana entera con letras enormes: “Los lilos despenalizados en Inglaterra”, o algo similar. Aturdidos por su alarma, no sabían los redactores que en su querido y macho México siempre había sido así: nuestras leyes nunca han considerado delito la homosexualidad entre adultos. En eso llevábamos ventaja de siglos a Inglaterra. Pero , con o sin leyes, la policía, aquí, ha sido mucho más feroz en la persecución de homosexuales ; clausura bares porque dos hombres que se besan son prueba de “tendencias a la prostitución”, dicen las actas de inspectores que logran ver las tendencias, por definición invisibles.
La izquierda de México también es mexicana, afirma muy orondo Perogrullo, y por ende se le siguió atragantando el asunto de la homosexualidad todavía por más de un decenio, hasta que llegó la moda de las “mesas redondas” sobre el tema en la televisión… y tuvo raiting. El 2 de octubre de 1978 se recordaron los primeros diez años de la tragedia con una gran manifestación que concluyó en Tlatelolco, ante el temor generalizado y los recuerdos como alud. En el mismo lugar instalamos aquella tarde nefasta los aparatos de sonido, los volvimos a instalar: Terraza del tercer piso del edificio Chihuahua. El maestro de ceremonias iba anunciando el arribo de cada escuela, grupo, partido. En eso apareció sobre la Plaza de las Tres Culturas la enorme manta que portaba el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, con muchos militantes detrás, serios y sin lentejuelas, como cualquier otro grupo participante. En los megáfonos se oyó: “Y ahora hace su entrada el Frente… (gula)… el Frente… de Acción Revolucionaria”. No pudo pronunciar la palabreja. Hace ya treinta años. Creo, o quiero creer, que ahora la diría con el añadido “Los compañeros del Frente Homosexual…”.
Pero siempre es bien visto decir que estamos peor, y eso vende mucho, aunque todos los datos lo nieguen.
Las fiestas sabatinas de los jóvenes eran de traje. Y eso quería decir saco y corbata, no aportación de botella. De aborto, prostitución y homosexualidad no se hablaba en la mesa. Cuando se veía la puntita de un tema de éstos en el horizonte, un súbito silencio cubría a los comensales como segundo mantel que cae del techo.
Ese era México. Por eso no creo, y quizá nadie ha creído nunca, que tantos centenares de miles de jóvenes se movilizaran, en todo el país, para sacar de la cárcel a dos presos viejitos cuyo nombre nadie sabía. Yo tuve que explicar en la asamblea multitudinaria de Filosofía y Letras quiénes eran Demetrio Vallejo y Valentín Campa, y por qué los añadíamos a las demandas iniciales… pero antes confirmé algunos datos de los que no estaba muy seguro. Sabía de Vallejo porque desde la prepa leía la revista Siempre!, pero no mucho de Campa. Creo que le pregunté a Roberto Escudero.
Queríamos que se castigara a los jefes policiacos que habían golpeado a los peleoneros de la Ciudadela (aquella legendaria “cascarita” d futbol que, decimos con mecanicismo evidente, desencadenó todo), aporreado a los manifestantes del 26 de julio, y a los alumnos de la Prepa 1, donde las cosas habían llegado hasta el bazukazo con que el ejército derribó la puerta. Eso se arreglaba con alcohol y curitas, el bazukazo con una disculpa a la UNAM y un llamado al INAH para reparar la centenaria reliquia. No hubo ni disculpas ni curaciones, el rector puso la bandera a media asta en la Rectoría y marchó al frente de la primera manifestación con todas las autoridades universitarias a su lado.
Pero después, ¿por eso mismo marchó el país entero, desde Sonora hasta Yucatán durante meses ¿ Con todo respeto, como dice ya saben quién, con todo respeto: no mamen. Lo que pasó es que nos estábamos asfixiando en el “islote intocado”.
Tomado de la revista Nexos, México, # 368, agosto de 2008, pp. 25-28.
La vida cotidiana antes del 68
Por Luis González de Alba
La pregunta ¿cómo era la vida cotidiana en México antes del 68? es paralela a otra: ¿por qué tantos centenares de miles de jóvenes salieron a las calles en manifestaciones y mítines? ¿De veras cree alguien que marcharon, se expusieron a macanazos y la cárcel (nadie sospechaba que también a la muerte) por liberar a dos presos, ferrocarrileros y de diez años atrás, cuyos nombres no conocieron sino en las primeras asambleas? ¿Nombres que yo mismo debí recordar con esfuerzo? ¿O por liberar a los detenidos luego de confusos enfrentamientos en el centro de la ciudad? ¿Por qué los granaderos le habían pegado a una manifestación de grupos comunistas… que eran echados a pedradas cuando querían hablar en Ingeniería o Químicas? ¿Por qué también le habían arrimado, y recio, a una manifestación convocada por una organización estudiantil priista y para colmo del Poli?
No era la cárcel del Vallejo y Campa. Era la nuestra la que dolía. Enumero con poco orden:
En México no había más partido político que el PRI. Los demás eran bien sus sombras o, en el caso del PAN, una oposición heroica que perdía siempre y dondequiera, sostenían con esfuerzo las cuotas de sus militantes y no parecía crecer ni, mucho menos, que fuera a ganar algo importante jamás. El Partido Comunista no tenía existencia legal y tampoco mucha existencia real, pues su mayor fuerza estaba en algunas escuelas de la UNAM y del IPN. Eran sus tiempos de “soledad de perro”, como definiría José Revueltas una noche de entusiasmo y copas durante los mejores momentos del 68.
Para hacer la finta de que había opciones políticas entre las cuales elegir, el PRI había creado y sostenía económicamente algunos partidos incondicionales que, llegado el tiempo de presentar candidatos a la Presidencia, nombraban con alborozo y júbilo… al mismo candidato del PRI: eran principalmente el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) y el Partido Popular Socialista (PPS), propiedad de Vicente Lombardo Toledano, un líder surgido cincuenta años antes del 68 y de quien mi papá contaba un chiste al parecer común en su generación: que tenía un centenar de trajes, todos finísimos, todos grises… todos idénticos. Así era siempre el del mismo trajecito gris.
Tampoco el PRI era verdaderamente un partido político. Era la columna electoral del gobierno y su brazo asistencial, integrado por corporaciones afines en todo a la Presidencia de la República; sindicatos de afiliación obligada, primero al sindicato y luego éste en conjunto al PRI. Las corporaciones se integraban en los famosos “tres sectores” del PRI, aún existentes: obrero, campesino y popular. Fuera del PRI, a los dirigentes obreros y campesinos los mataban o los aislaban hasta anularlos. Para los estudiantes había más libertad: a nadie le importaban los maoístas de Ciencias Políticas ni los troskos de Economía o los nebulosos medio guevaristas de Filosofía. Mientras fueran conferencias sobre Marx o periódicos murales denunciando las atrocidades de la guerra de Vietnam, la policía ni siquiera se molestaba en hacer detenciones.
Cuando algunos grupos comenzaban a pensar en entrenamiento guerrillero… el asunto cambiaba. En 1966 fue detenido el periodista Víctor Rico Galán, mexicano nacido en Galicia, España, que escribía cada semana en Siempre! discretas notas de espíritu pro castrista. Con él cayó todo su grupo de aspirantes a subir a la sierra. En la UNAM no pasó nada: algunos grupos hicimos un par de mítines en nuestras escuelas, denunciamos en los pasillos el carácter irreversiblemente reaccionario de la burguesía (porque no permitía que una futura guerrilla le quitara el poder e instaurara el socialismo) y de vez en cuando los recordábamos en “periódicos murales”.
Las elecciones federales, estatales y municipales las organizaba el PRI, los votos los contaba el PRI y al final ganaba el PRI. Las federales tenían el secretario de Gobernación como presidente de la organización electoral. El PAN no había conseguido siquiera imponer el uso de urnas transparentes, así que en muchas ocasiones llegaban, antes de abrir las casillas, “embarazadas”: llenas de votos a favor del PRI. Las autoridades de casilla las nombraba el PRI, impedían la presencia de observadores que no fueran del PRI o sus satélites, no pocas veces a punta de pistola. La explicación era simplona: ellos eran los guardianes de la Revolución de 1910, la de Reforma y la de Independencia; pero la astuta derecha no cejaba en sus intentos de engañar al pueblo y urgía cerrarle el paso, si era necesario a la fuerza: “¡No pasarán!”.
¿Dónde… dónde hemos oído algo muy semejante en los últimos años? Cuando era evidente que, con todo y carecer de campaña (por falta de fondos y cerrazón de los medios), de representantes en casilla y hasta de voces en la prensa, el PAN había ganado una diputación en un pueblo de Chihuahua, las urnas eran robadas por “desconocidos” y la autoridad de la casilla agraviada levantaba el acta correspondiente. Pero si el priista derrotado no las tenía todas consigo en el estado o en el centro, se permitía el triunfo del panista y no había robo de urnas. Así, además, se mostraba al mundo un Congreso plural, donde había tres o cuatro diputados del PAN. La Revolución mexicana era pues más generosa que la cubana, que no dejaba, y no deja todavía, ni un solo puesto a los enemigos del pueblo.
La elección presidencial debía ser revisada por el Congreso, el recién elegido, mismo día y misma elección que el presidente. El nuevo Congreso, se constituía en Colegio Electoral y proclamaba el triunfo del pueblo sobre las fuerzas de la derecha maligna. No se revisaban votos ni se cotejaban actas. Era una ceremonia de coronación previsible hasta en los detalles de los discursos.
Para que eso subsistiera debía evitarse el surgimiento de prensa independiente. Los diarios publicaban los boletines oficiales de cada dependencia. Esto facilitaba la lectura diaria: era lo mismo leer uno que otro periódico, y el motivo para preferir alguno eran sus mejores premios en la rifa semestral para suscriptores. Para asegurar la disciplina, el gobierno tenía un monopolio más vital que el que ahora conserva sobre Pemex: el papel. Nadie, sino “la nación”, o sea el gobierno, podía importar papel para imprimir su periódico o revista. Debía acudir a la PIPSA donde, si algo no había gustado en Gobernación, resultaba que ya no había papel.
No estaba mal que en la prensa escrita hubiera algunas voces independientes y hasta críticas: eso demostraba que había democracia. Pero la radio y, sobre todo, la televisión, eran rigurosamente vigiladas. Los noticiaros pasaban por la censura de Gobernación, pero los programas en vivo (entonces una buena parte) eran un riesgo. El Loco Valdés hizo un chiste en el Año de Juárez: “¿Ya saben quién es presidente bombero?”… “¿No?... pues Bomm-berito Juárez”… Le cancelaron el programa, uno de los más vistos por entonces.
Si el chiste hubiera sido sobre el presidente en funciones o, peor aún, sobre la primera dama, lo matan. Hacer mofa del ceceo de una Marta Sahún de la época no era siquiera imaginable. LÓPEZ Tarso, vestido de charro, declamaba un poema bucólico-ranchero una vez por semana en el noticiero del Canal 2. Siempre añadía: “Ya ves, paloma…” bla, bla. Cuando subió a la Presidencia Miguel de la Madrid, su pálida y silenciosa mujer se llamaba Paloma. A los pocos días, sin explicación alguna, el charro dijo su poema y terminó; “Ya ves, gaviota…”.
Los libros importaban mucho menos que diarios y revistas porque es un hecho sabido que en México nadie lee, y menos aún libros. Así que Marx y Engels se encontraban en las librerías más comunes entonces, las de Cristal. El Capital, en tres tomos, lo lanzó el Fondo de Cultura Económica, editorial dependiente del gobierno. Lenin también se conseguía. Editoriales como Era y Siglo XXI publicaban lo mismo biografías de Stalin y Trotsky que ensayos sociológicos sobre la pobreza: eran por y para universitarios. Pero hasta en libros hubo un límite al llegar a la Presidencia de la República Gustavo Díaz Ordaz: cuando el FCE publicó Los hijos de Sánchez, el ensayo novelado de una familia pobre, “una autobiografía de la pobreza”, el escándalo lacrimógeno de las voces que veían malquerencia contra México y complot levantado, como siempre, por extranjeros –un pinche gringo, Oscar Lewis, el autor, y un pinche argentino, el director del Fondo, Arnaldo Orfila-, logró la renuncia de Orfila. De esa renuncia y el nutrido apoyo intelectual, surgió la editorial Siglo XXI. Fue el primer distanciamiento del presidente Díaz Ordaz con la inteligencia.
Si radio y televisión estaban vigiladas, más lo estaba el cine, con toda su producción en manos del gobierno y del sindicato, que es del PRI, o sea del gobierno. La Dirección General de Cinematografía, dependiente de la Secretaría de Gobernación, revisaba argumentos y enviaba representantes a la filmación. El cine extranjero se exhibía a un comité de censura previa. Allí se quedaron muchas escenas de películas exhibidas con tijeretazo, pero se atoraron muchas otras por completo, entre ellas Gigante, del ya entonces mítico James Dean, Liz Taylor y Rock Hudson. ¿El motivo?, que hablaba mal de México.
Ahora que la pasan hasta por tele puede uno ver que hay hasta defensa, hecha a golpes por Rock Hudson, de su mujer mexicana, que no es insultada, le hace apenas una broma de mal gusto un mesero pesado: “¿Y a usted le traigo tamalis?”. Cuando pasó al cine Los hijos de Sánchez tampoco se exhibió “porque trata de una familia mexicana pobre”. Qué íbamos a pensar de nosotros mismos aquí, en México, porque fuera del país no alcanzaba el brazo de nuestra censura.
En 1964, en plena UNAM, todas las muchachas del entonces Colegio de Psicología llevaban vestido, medias, zapatos de tacón y peinado esponjoso a la Sandra Dee. Era raro que un joven llevara vaqueros; ninguno, por supuesto, se habría atrevido a llevar huaraches. Eso comenzaba a ocurrir por las tardes, en las carreras de Letras y Filosofía, pero se veía mal.
En el Instituto de Ciencias, la escuela jesuita de Guadalajara, los vaqueros sólo estaban permitidos a los norteños, origen que se debía probar para no ser rechazado en la puerta. También en Guadalajara, los patrulleros traían tijeras. Cuando veían a un “greñudo”, así no lo estuviera más que el presidente López Portillo quince años después, lo detenían, lo echaban sobre la patrulla y lo trasquilaban. Si se movía, le mochaban un pedazo de oreja.
¿Comisiones de Derechos Humanos para presentar quejas por estos abusos? Nadie había oído ni siquiera el nombre de eso.
Las manifestaciones, permitidas por la Constitución siempre que sean pacíficas y ordenadas, en la práctica siempre resultaban prohibidas por la policía porque era necesario solicitar previamente un permiso y señalar día, hora y recorrido. Con el permiso sellado, también las autoridades podían cambiar de opinión y apalear una manifestación que simplemente marchaba por donde se le había permitido.
Eso se ha visto como el fulminante del movimiento estudiantil del 68: no una sino dos manifestaciones permitidas fueron concienzudamente apaleadas, una organizada por la FNET, corporación priista para control estudiantil en el IPN, y otra por grupos de izquierda que cada año celebraban el 26 de julio con idéntico recorrido e idéntico escaso éxito.
El rock era, según el color de quien hablara, una manifestación diabólica para la derecha, y una manifestación del agringamiento de México para la izquierda. Ambas, derecha e izquierda, coincidían en que debían impedirse esos conciertos en nuestro país, al que el presidente Gustavo Díaz Ordaz habría de referirse en su informe presidencial correspondiente a 1968, como “un islote intocado”.
Cuando uno de sus hijos le salió rockanrolero al presidente, un grupo de empresarios pensó que, asociados con él, podrían poner en México la obra musical de moda en Londres, Nueva Cork y el mundo: Hair, donde, oh soponcio, era fama que al final aparecían todos los actores, actrices y hasta tramoyistas…totalmente encuerados y de frente al público, a cante y cante. Decidieron que el estreno debía hacerse en Acapulco. Pagaron los millonarios permisos, invirtieron otros millones en producción, ensayaron meses. Todo iba bien porque tenían con ellos al Díaz Ordaz Jr. El día del estreno les clausuraron el teatro. No la pusieron entonces ni después, jamás.
La llegada de los Beatles hizo que la gente mayor modificara ligeramente su mala opinión sobre la música juvenil: “Yesterday” y “Michelle” no eran tan malas ni ruidosas. Pero no querían saber nada de los Rolling y su “Satisfaction” que no logran. Se decía que tenían pacto con el diablo. Los condenaban en las iglesias y en los hogares.
Alguna vez fui, con otros de mi grupo político, a visitar a un famoso filósofo marxista. Su hijo acababa de llegar de Londres, cuando decir: “Londres” era fantasía juvenil inalcanzable, y traía el último disco de los Beatles: Revolver. Se asomó a saludar, apenas saco la cabeza y la metió en diez segundos cerrando la puerta de su habitación. Se hizo un penoso silencio que rompió el admirado filósofo: “Es un joven con problemas”, dijo, y el silencio persistió. Esos diez segundos nos habían bastado para constatar que el joven no tenía problemas, sencillamente era mariconcísimo. Pero el padre, rodeado de Marx y Engels en alemán y en todas sus diversas ediciones, quedó abrumado.
Cuando Inglaterra derogó las leyes que criminalizaban los actos homosexuales aunque se realizaran en privado y con otro adulto consintiente, un diario vespertino llenó, ya no digamos sus ocho columnas, sino la plana entera con letras enormes: “Los lilos despenalizados en Inglaterra”, o algo similar. Aturdidos por su alarma, no sabían los redactores que en su querido y macho México siempre había sido así: nuestras leyes nunca han considerado delito la homosexualidad entre adultos. En eso llevábamos ventaja de siglos a Inglaterra. Pero , con o sin leyes, la policía, aquí, ha sido mucho más feroz en la persecución de homosexuales ; clausura bares porque dos hombres que se besan son prueba de “tendencias a la prostitución”, dicen las actas de inspectores que logran ver las tendencias, por definición invisibles.
La izquierda de México también es mexicana, afirma muy orondo Perogrullo, y por ende se le siguió atragantando el asunto de la homosexualidad todavía por más de un decenio, hasta que llegó la moda de las “mesas redondas” sobre el tema en la televisión… y tuvo raiting. El 2 de octubre de 1978 se recordaron los primeros diez años de la tragedia con una gran manifestación que concluyó en Tlatelolco, ante el temor generalizado y los recuerdos como alud. En el mismo lugar instalamos aquella tarde nefasta los aparatos de sonido, los volvimos a instalar: Terraza del tercer piso del edificio Chihuahua. El maestro de ceremonias iba anunciando el arribo de cada escuela, grupo, partido. En eso apareció sobre la Plaza de las Tres Culturas la enorme manta que portaba el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, con muchos militantes detrás, serios y sin lentejuelas, como cualquier otro grupo participante. En los megáfonos se oyó: “Y ahora hace su entrada el Frente… (gula)… el Frente… de Acción Revolucionaria”. No pudo pronunciar la palabreja. Hace ya treinta años. Creo, o quiero creer, que ahora la diría con el añadido “Los compañeros del Frente Homosexual…”.
Pero siempre es bien visto decir que estamos peor, y eso vende mucho, aunque todos los datos lo nieguen.
Las fiestas sabatinas de los jóvenes eran de traje. Y eso quería decir saco y corbata, no aportación de botella. De aborto, prostitución y homosexualidad no se hablaba en la mesa. Cuando se veía la puntita de un tema de éstos en el horizonte, un súbito silencio cubría a los comensales como segundo mantel que cae del techo.
Ese era México. Por eso no creo, y quizá nadie ha creído nunca, que tantos centenares de miles de jóvenes se movilizaran, en todo el país, para sacar de la cárcel a dos presos viejitos cuyo nombre nadie sabía. Yo tuve que explicar en la asamblea multitudinaria de Filosofía y Letras quiénes eran Demetrio Vallejo y Valentín Campa, y por qué los añadíamos a las demandas iniciales… pero antes confirmé algunos datos de los que no estaba muy seguro. Sabía de Vallejo porque desde la prepa leía la revista Siempre!, pero no mucho de Campa. Creo que le pregunté a Roberto Escudero.
Queríamos que se castigara a los jefes policiacos que habían golpeado a los peleoneros de la Ciudadela (aquella legendaria “cascarita” d futbol que, decimos con mecanicismo evidente, desencadenó todo), aporreado a los manifestantes del 26 de julio, y a los alumnos de la Prepa 1, donde las cosas habían llegado hasta el bazukazo con que el ejército derribó la puerta. Eso se arreglaba con alcohol y curitas, el bazukazo con una disculpa a la UNAM y un llamado al INAH para reparar la centenaria reliquia. No hubo ni disculpas ni curaciones, el rector puso la bandera a media asta en la Rectoría y marchó al frente de la primera manifestación con todas las autoridades universitarias a su lado.
Pero después, ¿por eso mismo marchó el país entero, desde Sonora hasta Yucatán durante meses ¿ Con todo respeto, como dice ya saben quién, con todo respeto: no mamen. Lo que pasó es que nos estábamos asfixiando en el “islote intocado”.
Tomado de la revista Nexos, México, # 368, agosto de 2008, pp. 25-28.
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